
¿Quién escribe las reglas de tu campo?
Las Rosas Digital¿Cuántos de ustedes se encontraron con esta realidad? Abrieron un mail o una carta donde un frigorífico al que le venden desde hace años les dice que, a partir de noviembre, la hacienda que no figure en determinada plataforma no va a poder ser recibida. No cambió el campo, no cambiaron tus vacas, lo que cambió es una regla.

¿Cuántas veces nos pasa que una decisión que nos toca el bolsillo se toma en una mesa donde no estábamos sentados? Y cuando quisimos opinar, el menú ya estaba servido. Es más: fuimos parte del menú. Y si estás del otro lado del mostrador, esto también te mira: la puerta que le abran o le cierren a tu cliente se nota en cómo cuida su capital de trabajo.
¿Por qué este tema?
Porque hoy quiero que nos enfoquemos en algo que pocas veces miramos: gestionar no es solo nuestra empresa, sino también cómo participamos en el ecosistema donde nuestra empresa vive. Lo elegí por todo lo que se viene hablando estos días sobre VISEC y EUDR. A veces se nos mezclan los nombres, así que ordenemos.
Primero, los nombres
EUDR es la ley. A partir del 30 de diciembre, Europa no compra soja ni carne de campos desmontados.
VISEC es una de las herramientas para demostrar que cumplís. Es una plataforma de origen privado que junta los datos del campo y los valida. No es la única, y ahí también está buena parte de la pelea.
¿Por qué? Porque hay otras puertas que no tienen nada que ver con la deforestación europea. Hay programas para vender soja para biodiésel en Estados Unidos o en Europa, con nombres como EPA o 2BSvs. Y esos programas son más exigentes: piden que el campo no esté desmontado desde 2008, no desde 2020.
No hay una sola soja sustentable. Hay varias puertas, cada una con su llave, su fecha y su precio. El mercado ya empezó a ponerle precio a una de ellas: la soja VISEC ya tiene su cotización en A3 Mercados.
En carne la cosa está más caliente. Hay entidades rurales y productores que rechazan los descuentos, hay provincias que armaron su propio sistema, y el productor en el medio, sin saber bien qué le conviene. Yo no estoy acá para decirles qué está bien y qué está mal. Vengo a marcar algo que me preocupa todavía más.
Lo que me preocupa
El organismo que promueve esta plataforma en carne se financia con aportes de los productores. Y en su conducción también están las entidades que representan a los productores. Entonces, la pregunta incómoda: ¿dónde estábamos cuando se discutió esto?
O, si le preguntamos a quien nos representa: ¿qué estaba firmando?
Veo tres problemas:
1. Delegamos y después nos quejamos.
2. Queremos gestionar bien puertas adentro. Podemos tener los números muy ordenados, el margen calculado, la cobertura armada. Pero si las reglas del mercado las escriben otros, nuestra buena gestión juega en una cancha que no elegimos.
3. No valoramos nuestros datos. Hoy un campo georreferenciado, con su RENSPA y su historia, es un activo. Quien junta los datos de miles de campos tiene información valiosa, y la mayoría de nosotros los entregamos sin preguntar para qué, a quién y a cambio de qué.
Algunas ideas para empezar
1. Mapeá tu ecosistema. Tomá una hoja y anotá quiénes definen las reglas, si estás participando y si hay un organismo que los controle. Enseguida te vas a dar cuenta dónde deberías tener más participación.
2. Participá y pedí que rindan cuentas. No hace falta ser dirigente. Alcanza con leer el acta, levantar el teléfono, preguntar. Si te hacen un descuento, pedí una explicación. Si tu entidad integra un organismo, preguntale qué votó, o hacele saber cuál es tu opinión. Pagar una cuota y que nos representen sin participar es como firmar un cheque en blanco.
3. Ordená tus datos antes de que te los pidan. Ya sabemos que hay tres puertas para abrir y que cada una paga algo diferente. Todos los programas piden cosas bastante similares, así que una carpetita armada sirve para golpear distintas puertas. Te da el poder de elegir con quién certificar o de decir: no hago nada.
Cada uno sabrá qué quiere hacer en su gestión. Yo no estoy para decidir eso, sino para despertar la importancia de salir de la queja y empezar a tener un rol más activo.
Antes de anotarte (o no), tres preguntas
La pregunta no es si me anoto o no me anoto. Es para qué puertas puede calificar mi campo según su historia, porque hay normas más exigentes que otras. Y, para cada puerta:
1. ¿Cuánto me pagan?
2. ¿Quién lo garantiza?
3. ¿Cuánto me cuesta cada llave?
Y a los acopios y distribuidores: ustedes conocen los campos de sus clientes mejor que nadie. Ayudarlos a ordenar esa información y a saber qué puertas pueden abrir es una forma concreta de acompañarlos.
En el campo decimos que el ojo del amo engorda el ganado. Ese ojo tiene que mirar un poco más lejos: no alcanza con mirar el corral, también hay que mirar la mesa donde se deciden las reglas del corral.
¿Dónde estás sentado cuando se escriben las reglas que mueven tu bolsillo? ¿Sabés para qué puertas puede calificar el campo de tus clientes?
Comparto un claro resumen de los programas y sistemas, realizado por Banco Macro.

¡Buenas decisiones y mejores rindes!






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