
¿Estás al timón o te lleva el viento?
Las Rosas Digital
Seguramente estos últimos días les pasó: miraron la pantalla y vieron cómo en pocas horas el precio del maíz caía, justo cuando estaban esperando ese rebote. Esa mezcla de bronca e impotencia cuando el precio baja sobre mercadería que todavía no tiene precio fijado no reconoce nacionalidad ni fronteras. La siente el farmer de Estados Unidos y la siente el productor argentino.
Me pregunto si esa caída los agarró con un plan o sin plan.
En este espacio donde reflexionamos sobre gestión agropecuaria, hoy nos vamos a enfocar en cómo ponerse al timón del propio negocio cuando el mercado se mueve. En cómo volver a mirar las propias estrategias y definir cuál es el faro que te permite saber si un precio es una amenaza o una oportunidad de agregar valor a tu gestión de acuerdo al puerto hacia donde vos querés dirigirte.
Porque muchas veces el problema es justamente ese: no se sabe a qué puerto se quiere llegar, y entonces se queda a merced de los vientos del mercado.
El informe USDA, una brújula externa
El viernes pasado el USDA publicó su informe de octubre, una de esas brújulas externas que el sector mira con mucha atención. Y esta vez nos indicó que el rinde de maíz en Estados Unidos trepó a 181 bushels por acre, lo que elevó tanto la producción como los stocks finales. Chicago reaccionó con una baja fuerte, entre 4 y 5% en el día.
Pero lo interesante vino después. Buena parte de esa suba en los rindes salió de un solo estado: Nebraska. Y resulta que en septiembre apenas el 10% de los lotes muestreados presentaban condiciones de riesgo; en octubre ese número saltó al 55%, más de la mitad. Los propios analistas del mercado se preguntan si la muestra de septiembre estaba completa. Un ex economista jefe del USDA señaló que el cambio responde al pasaje de contar cultivos a pie de campo a medir directamente la cosecha, y confía más en el número de octubre. Otros creen que podría corregirse nuevamente en noviembre. Nadie lo sabe con certeza.
Lo que sí sabemos es esto: si la brújula de afuera te orienta pero no decide por vos, y aun así tu decisión depende de adivinar qué dirá el próximo informe, no tenés una estrategia. Tenés una esperanza.
Tres problemas que se repiten al navegar
Cuando el mercado se mueve y nos agarra sin plan, generalmente pasan tres cosas:
Tomamos decisiones mirando la pantalla en lugar de mirar nuestros propios números. Confundimos “el precio cayó” con “mi negocio cambió”. Y en las empresas, finanzas y área comercial no están hablando antes de que el precio se mueva cuando tendrían que estar haciéndolo siempre. En las empresas familiares, además, muchas veces no está claro quién o quiénes toman este tipo de decisiones.
El velero y las velas
Me gusta imaginar la gestión del negocio agropecuario como un velero navegando en el Paraná, ese río marrón nuestro, tan propio. El viento no depende de nosotros, pero sí depende de nosotros cómo ajustamos las velas.
Para poder ajustarlas bien, te propongo tres preguntas para esta semana.
¿Cuál es tu propia brújula? ¿Qué ponés en la proa? ¿Tus costos, tus vencimientos, tus compromisos? Antes de saber cuánto está el mercado, tengo que saber a qué precio me cierra mi negocio. Esa es la brújula propia.
¿Qué viento tenés hoy? Mirando los granos en este momento, el maíz muestra un pase muy escaso entre diciembre y abril, y entre abril y julio: apenas dos o tres dólares de diferencia. El mercado no está premiando guardar. Pero sí te está diciendo que empieces a tomar posición. Y si esperás, que sea por una razón concreta no por la ilusión de que va a subir, que es lo que cada uno cree que puede pasar pero nadie puede garantizar.
¿Qué tenés en tu caja de herramientas? Aún después de la caída, hay operaciones disponibles. Para quienes ya fijaron precio, las opciones call están más baratas en un mercado en baja y permiten fijar una parte con posibilidad de recuperación al alza. Los puts, en cambio, se encarecen en estos contextos. También se puede trabajar con mercados a término sin comprometer físico. La caja de herramientas existe. La pregunta es si la estamos usando.
Cuando tenemos una brújula propia, un faro en el horizonte, herramientas a mano y las manos en el timón, el mercado deja de ser una tormenta y se convierte en un viento a favor.
Entonces te pregunto: ¿estás al timón, o te lleva el viento?


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