
Desarrollar mercados para el trigo
Las Rosas Digital
El trigo, uno de los principales productos que consolidó históricamente a la Argentina como proveedor global de agro alimentos, sufrió muchos altibajos que frenaron el desarrollo de calidad, de productos y de mercados de exportación con agregado de valor. Identificar los factores clave para optimizar la rentabilidad del trigo orienta las decisiones hacia una mayor competitividad de toda la cadena.
Evolución productiva del trigo argentino – cantidad versus calidad

Datos aún no publicados, generados por el grupo trigo y calidad de INTA Marcos Juárez, revelan que se ha producido un incremento importante del rendimiento con las variedades de trigo más modernas, en detrimento de la calidad comercial (peso hectolitrico, porcentaje de proteína y gluten). Esto impacta sobre el mercado interno y externo.
• Las causas:
• Los efectos:
El mercado exportador de trigo demanda los dos tercios de trigo que no consume la industria local. Dado el bajo a nulo nivel de segregación por calidad, la exportación a granel suele mezclar el trigo pan con el forrajero, recibiendo el valor más bajo del mercado internacional.
Términos de intercambio y su relación con el agregado de valor
Los volúmenes exportados de granos y subproductos de trigo son muy superiores a los importados, una relación promedio de 7.500 toneladas exportadas por cada tonelada importada. Algo similar ocurre con el ingreso de divisas por exportaciones del complejo de trigo, ingresan en promedio U$S 1.200 de exportaciones por cada dólar que sale por importaciones. La balanza comercial del complejo de trigo resulta entonces en superávit.

Los términos de intercambio, sin embargo, resultan desfavorables para Argentina, ya que los precios de la tonelada importada suelen superar en más de U$S 1.000 a los de la tonelada exportada. Esto se explica porque las exportaciones se componen en más del 90 % de trigo como grano, mientras más del 90 % de las importaciones corresponden a subproductos de alto valor, abriendo una brecha de precios que resulta en una relación de compra que, para recibir el valor de una tonelada importada, debe exportar seis toneladas.
Queda en evidencia la falta de agregado de valor en las exportaciones del complejo triguero, que representa 15 % del volumen total de exportaciones del complejo agroindustrial, pero solo 7 % del ingreso de divisas. Resulta indispensable coordinar esfuerzos en dirección a sumar valor al complejo triguero, desde elevar la segregación por calidad junto al desarrollo de mercados que paguen por ella, hasta profundizar en puntos clave que limitan a la industria nacional a desarrollar mercados de exportación con sus productos, así como facilitar inversiones para elevar el volumen de subproductos de panificación que se importan por no haber suficiente producción local.
El camino a seguir para que el trigo sea negocio en Argentina
Para incrementar la competitividad y los márgenes del complejo triguero en Argentina hay que trabajar conjuntamente entre el sector primario, la industria y las instituciones ligadas al desarrollo de mercados de exportación.
• Producción primaria: Optimizar los procesos productivos dentro de las agro empresas (fertilización, sanidad, etc.) para elevar la calidad de cada tonelada de trigo en sus diferentes ambientes. Avanzar tranquera afuera en identificar la calidad comercial del trigo cosechado, y defenderla a través de canales comerciales que la valoren en el precio. Avanzar en alternativas de almacenamiento que faciliten segregar por calidad, en pro de un camino hacia la trazabilidad. Esto elevaría el precio promedio de la tonelada de trigo argentino, facilitando las compras de la industria y elevando el precio promedio de las exportaciones de granos.
• Industria: La capacidad instalada de los molinos harineros de Argentina está subutilizada. Un relevamiento del 2025 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, arrojó que la capacidad máxima de la industria molinera, si trabajara al 100 % de eficiencia, permitiría moler más de un millón de toneladas de trigo por mes, mientras que los molinos declaran moler menos de 700 mil toneladas por mes, lo que coincide con el volumen de trigo que consume la industria local, entre 7 y 8 millones de toneladas, cuando podrían molerse más de 12 millones de toneladas. Dado que el mercado local de harinas, panificados, etc., está saturado, la mayor producción debiera destinarse a exportaciones, lo que requiere desarrollar más mercados.
• Comercio exterior: El esfuerzo de la industria y asociaciones que la representan, requieren del acompañamiento de políticas públicas, desde disminuir el impacto impositivo sobre los costos hasta facilitar los procesos burocráticos para desarrollar más destinos de exportación de productos y subproductos de la molinería.
Conclusiones
El complejo triguero argentino posee un rol estratégico clave en la agroindustria nacional; sin embargo, tanto sus ambientes productivos como su capacidad industrial instalada se encuentran notablemente suba provechados. La paradoja de producir volúmenes récord con una calidad comercial decreciente restringe la competitividad del sector, obligando a la industria local a importar subproductos de alto valor —como el gluten— y condenando a la exportación a competir únicamente con precios bajos, a granel sin diferenciar.
El desafío es revertir los términos de intercambio desfavorables, lo que implica transformar el volumen en valor y requiere coordinar acciones estructurales. El sector primario debe adoptar esquemas eficientes de segregación y trazabilidad que defiendan el valor del grano. Por su parte, la industria molinera requiere de políticas públicas que alivien la carga impositiva y simplifiquen la burocracia comercial.
Solo mediante una sinergia público-privada con una orientación firme hacia el desarrollo de mercados externos de exportación se logrará maximizar el ingreso de divisas, robustecer el negocio agrícola y dinamizar de manera sostenible toda la cadena triguera.
Marianela De Emilio;
Ing. Agr. Msc. Agro negocios



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