Hijo de pellegrinenses está en Gaza: "Es vivir en constante caos", dice

Temas de interés 23 de mayo de 2024 Por Las Rosas Digital
Paulo Milanesio (39) es rosarino, hijo de dos pellegrinenses, Alberto Milanesio y Liliana Bearzotti, y tiene familiares en esa localidad. Está ahora en Rafah (Gaza) con Médicos Sin Fronteras, asistiendo a los cientos de miles de palestinos obligados a evacuar la zona.
msf pellegrinense
Imagen: MSF

“Es como una película del apocalipsis”, dice Paulo Milanesio, 39 años. Rosarino. Hincha de Rosario Central. Ingeniero civil. Y un enamorado del Paraná. Habla con Clarín por WhatsApp desde y sobre Gaza, en la ciudad de Rafah, entre un bullicio hacinado, el ulular apurado de ambulancias y el “aullar del viento” que no es viento sino algún bombardeo o caza israelí. Da igual. Los tiroteos, las bombas, los drones… Ya nadie se detiene cuando se anuncian. 

Ese repertorio de la guerra y todo su contorno es la normalidad. En cambio, si pasa un gato, "todos miran maravillados", cuenta Paulo, al recordar cuando él y sus compañeros se sorprendieron al ver aparecer al animal más común del mundo. Habla y no puede escapar al mantra que copa su discurso de principio a fin: “caos- descontrol- alboroto- amontonamiento- destrucción- sufrimiento”.

“Rafah es vivir en constante caos, donde se trabaja todo el día sin descansar y donde cada día parece una semana”, dice.

Un ingeniero en el mundo humanitario de las ONGs

Milanesio estudió en la Universidad Nacional de Rosario y cursó un Máster en Cooperación Internacional de la Universidad Politécnica de Cataluña.

“Me fui a vivir a Barcelona, en la búsqueda de hacer algo más con mi carrera y mi vida personal, y conocí el mundo humanitario de las ONGs”, relata.

Así empezó un recorrido que lo llevó, cuatro años atrás, hasta Médicos Sin Fronteras, donde coordina proyectos y operaciones generales, especializado en respuestas de emergencias humanitarias por temas de violencia y conflictos armados. Hoy está en Gaza después de pasar por Etiopía, Yemen y Ucrania, entre una larga lista de países.

Hace tres semanas que está en la Franja. En la zona de Al-Mawasi, en la costa de la ciudad de Rafah. Por allí entró. “Fui el último miembro de MSF que pudo entrar antes de que Israel tomara el control del cruce de Rafah. Y bloqueara la entrada y salida de personas. De aquí nos vamos hacia los diferentes lugares donde tenemos operaciones”, explica.

-¿Cómo describirías lo que ves a tu alrededor?

-"Lo que uno ve alrededor, depende por donde se va moviendo y es diferente. En algunos lugares son asentamientos completamente irregulares, gente amontonada en espacios muy pequeños, carpas improvisadas, una arriba de la otra, mucha gente en la calle, mucho alboroto, caos, mucha informalidad en lo que es el grupo de gente que se está moviendo hace mucho tiempo."

"Después ves gente desplazándose, saliendo de la zona donde van evacuando por órdenes que van dando las fuerzas de Israel. Vemos un movimiento masivo de gente que tiene que salir de esas zonas o gente que está alrededor de esas zonas, que por miedo y la experiencia que tienen deben escapar. Esto vimos por la zona de Rafah en la última semana. Es un caos total. No hay servicios de recolección de basura, no hay servicio de agua potable, no hay servicio de luz, quien puede tener paneles solares, toma de eso o de generadores."

gaza 1

Según Paulo, hay niños por todos lados. Muchos huérfanos. “Hay tiros, como se escucha ahora”, dice sobre el fondo de “música” de terror. Y agrega: “Las conexiones de teléfono son cada vez peor. Internet es extremadamente limitado. Para hacer una llamada tenés que probar entre siete u ocho, diez o hasta 15 veces hasta poder conectar”.

¿Que más podés ver?

-"Hay lugares donde llegamos y está todo totalmente destruido. Hay lugares como me tocó entrar en Khan Yunis, que es como entrar a un baldío de un edificio destruido, pero toda la ciudad es así. Montones de escombros donde no queda nada en pie. Es como una película del apocalipsis, como si algo hubiese pasado y lo haya destruido todo, completamente todo. Escombros, polvo y cosas destruidas".

gaza 2

-¿La gente que tuvo que irse de Rafah, cuando llegó el ejército israelí, a dónde fue cuando todo está destruido?

-"Lo que pasa en estos días, es que la gente que tuvo que escapar de Rafah se está asentando otra vez en Khan Yunis, entonces ahora vemos la combinación de esos asentamientos irregulares y descontrolados con la ciudad destruida y los escombros. Ves niños jugando sobre ruinas. Ves familias debajo de un techo caído donde queda un hueco y se pueden meter para vivir. Hay olor a basura y cuando hace calor, la necesidad de agua aumenta mucho más. Un día en Rafah es ir atravesando todos estos lugares para ir a nuestros centros de salud y hospitales de campaña y dar respuesta a toda esta gente".

 -En los videos que llegan desde Gaza es notable el zumbido permanente de los drones israelíes. ¿Qué impacto tiene eso sobre la gente?

-"Una de las cosas con las que la gente convive y convivimos constantemente es el ruido de los drones. Esto es algo que ya sucedía antes del 7 de octubre y ahora se ha intensificado. Es un ruido constante. Son drones muy grandes que hacen muchísimo ruido. A veces están más bajos, a veces más altos, es un zumbido constante que uno no puede sacarse de la cabeza, a esto hay que agregarle el ruido de las bombas, de los tiroteos. Los ruidos de los jets, helicópteros. Y la gente convive siempre con estos ruidos, asumiendo que son parte del día a día. Es estresante, totalmente inconfortable, a veces cuando uno no escucha un ruido, es el momento en que se disfruta un poco de calma."

-¿Qué es esa historia del gato?

-"Hoy nos pasó algo muy curioso con el equipo en la casa donde vivimos. De repente había bombas, estos drones y vimos pasar un gato, y todos nos sorprendimos con algo tan normal con un gato y no por los ruidos de bombas. Es una tortura para la gente el ruido constante. Por eso trabajamos con nuestros programas de salud mental."

 ¿Cómo hicieron para trasladar a sus pacientes cuando Israel ordenó evacuar Rafah?

-"Cuando empezaron las operaciones de Israel, y aún desde antes, desarrollamos programas de contingencia, montamos unas clínicas de atención primaria en la zona de Al Mawasi. Empezamos a trabajar con el ministerio de Salud en planes sobre cómo transferir servicios de Rafah a otras zonas, donde la gente iba a desplazarse. Así pudimos transferir a Khan Yunis y ahora estamos empezando a trabajar en el hospital de Nasser, que habíamos tenido que abandonar. Casi un millón de personas ha salido de Rafah".

-¿Qué ayuda humanitaria está entrando? Estados Unidos construyó un muelle. ¿Se percibe la asistencia que entra por allí?

-"El bloqueo de la ayuda es general, hay algunos puntos de acceso en el norte de Gaza, donde están entrando algunos camiones pero a cuenta gotas. Esos camiones que llegan no logran bajar al sur porque hay controles que hay que superar y es casi imposible atravesarlos de manera segura. El acceso a la ayuda en el sur sigue bloqueado. El acceso a la gasolina es absolutamente nulo. Y acá todos dependemos de la gasolina."

-¿Y cómo hacen para operar?

-"Estamos constantemente intentando adaptarnos a una situación que es crítica, devastadora, caótica, totalmente inhumana y encima no tenemos los recursos y no nos permiten tener acceso a los recursos. Los insumos son muy escasos. Nos estamos quedando sin insumos. El puerto que está construyendo Estados Unidos, si ha entrado algún barco, no ha llegado al sur. En Rafah no hemos recibido ningún insumo".

-¿La gente está informada de lo que pasa en el exterior, de las protestas en las universidades de Estados Unidos por ejemplo?

-"La gente sigue constantemente las noticias, es una población muy golpeada a la que le tocó vivir con las peores desgracias de la humanidad, hay gente que se ha desplazado 10 veces, 15 veces… que lo ha perdido todo. Las protestas en las universidades como señal de apoyo ayudan, pero aquí la noticia que tiene que llegar es la del alto el fuego."

Fuente: clarín.com / Portal pellegrinense // Edición: LRD
Fotos: Médicos sin Fronteras

Te puede interesar