Soja y maíz. Importancia económica versus decisiones comerciales

Opinión 28/04/2020 Por Las Rosas Digital
Opinión- Por Marianela De Emilio , Ing. Agr. Msc. Agronegocios
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Una importante proporción del Producto Bruto Interno argentino está compuesta por los ingresos que genera la producción agrícola. Si nos enfocamos en los tres granos más importantes en volumen, trigo, soja y maíz, tenemos que aproximadamente el 55% del ingreso bruto de la suma de estos tres, viene de la soja, el 28% del maíz y el 17% del trigo, lo que se relaciona con la superficie sembrada, volumen producido y precios de cada uno de los productos. Estas proporciones pueden ser analizadas tranquera adentro, para proporcionar el impacto de cada cultivo en la agro empresa, y, aquel cultivo que se lleva la mayor parte, que muy seguramente será la soja, requiere especial atención a la hora de comercializarlo, por el significado que su éxito o fracaso representen en el resultado integral de la campaña.

El tobogán de la cuarentena se llevó al subsuelo el precio internacional del petróleo, y con él a todos los commodities relacionados, entre ellos el maíz y la soja, que ya venían en un camino de bajas, por el avance de cosecha de Sudamérica y sus buenos volúmenes, además del acuerdo entre China y Estados Unidos, que no prometía grandes cambios en la demanda del principal cliente de soja del mundo. A nivel local se suma la histórica bajante del Río Paraná, en niveles mínimos de los últimos 50 años, que impide el tráfico normal de barcazas y buques, limitando la carga de los mismos y encareciendo los fletes por agua desde la zona del gran Rosario. Todo esto trae los mercados de soja y maíz en baja, que aún no sabemos si han llegado a sus mínimos, pero sí sabemos si estos precios permiten o no obtener rentabilidad tranquera adentro.

Repasando rápidamente el nivel de ventas con precio de estos dos granos, tenemos que, hasta el pasado 15 de abril, hay 10 millones de toneladas de soja 19/20 y casi 17 millones de toneladas de maíz 19/20 vendidas con precio, es decir que el 80% de la soja y el 66% del maíz de la presente campaña aún no tiene precio, en medio de un contexto en el que sabemos que no sabemos si los precios se recuperarán con la velocidad a la que necesitamos vender para cumplir obligaciones.

En el siguiente gráfico vemos la diferencia entre la proporción de importancia económica de soja y maíz a nivel nacional, versus la proporción de cosecha vendida con precio hasta mediados de abril 2020. La soja 19/20, con más volumen de ingresos potenciales, por precio y producción, tiene menor proporción de cosecha vendida con precio que maíz 19/20.

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Vayamos a los precios:
La soja ha perdido desde mediados de febrero hasta ahora, U$S -20/TN en su posición del futuro mayo 2020, que pasó de U$S 230 a 210/TN, mientras el disponible ha perdido U$S -50/TN en el mismo período, pasando de U$S 250 a 200/TN, es decir que los precios, futuro mayo y disponible 2020, han perdido el 9% y el 20% de su valor respectivamente en los últimos dos meses y medio.

El maíz ha visto oportunidad de precio hasta fin de marzo, donde el futuro abril 2020 podría haberse vendido a U$S 150/TN, y hoy se encuentra en U$S 126/TN, así como el disponible pasó de picos de U$S 150 a fin de marzo, a U$S 118/TN a fin de abril, perdiendo ambos valores 16% y 21% de su valor respectivamente en solo un mes.

Se ha comentado antes de estas bajas, en este espacio de análisis que el año pasado tuvimos mínimos en el disponible de U$S 109/TN en soja y U$S 113/TN en maíz, pero esos precios solo duraron pocas jornadas, para volver a recuperarse, no a niveles altos, pero sí aceptables para tomar decisiones de venta, y hoy la incógnita de casi todo el mundo, es respecto a la duración y evolución de este escenario bajista.

Mucho se escucha respecto a la salida de estos precios bajos, si será en V o en U, o se quedarán en una L. La mejor alternativa es una recuperación en V, dado que marca un pico de bajas, como los de este momento, y una rápida recuperación al alza, luego en U es más complicado, ya que las bajas se establecen por más tiempo, y normalmente causa problemas y necesidad de ventas a contra margen, para obtener liquidez y cumplir compromisos, pero sin dudas la peor alternativa es la L, dado que establece una permanencia de los precios en niveles mínimos, con una recuperación en el mediano plazo. 

La respuesta a este cuestionamiento la observaremos en señales que ofrezca el corto plazo, desde la recuperación del nivel de agua del Río Paraná, con las lluvias de este fin de semana y hasta inicios de mayo, hasta la reactivación de compra de soja de parte de China, y la salida de la cuarentena de sectores consumidores de maíz y soja, como el sector cárnico. Claro que el petróleo tiene un rol fundamental, y en la medida que permanezca en valores inferiores a U$S 40 el barril, precio mínimo necesario para reactivar la producción de biodiesel (soja) y bioetanol (maíz), difícilmente haya mejora de precios de ambos granos, siendo el maíz el más comprometido, por un gran volumen de su producción anual comprometido a este fin, sin otros destinos posibles por ahora. 

Mientras observamos el avance de los acontecimientos, hay que seguir tomando decisiones, con análisis prácticos de las necesidades/plazos que cada agro empresa debe suplir/cumplir, y las oportunidades que los precios ofrecen en el corto y mediano plazo.

La realidad es diferente para soja y maíz, dado que, mientras soja tiende a mostrar haber llegado a sus mínimos, maíz aún tiene espacio a mayores bajas, por tanto dejo a consideración de cada lector dos aspectos importantes a evaluar respecto a la comercialización de estos granos.

Ø  Plantear cuál de los dos granos 19/20 tiene menor volumen de ventas con precio tranquera adentro, y cruzar esa proporción con la importancia económica de cada grano en la agro empresa. Esto nos ayuda a dimensionar el riesgo de mayores bajas o permanencia de precios bajos, para el resultado económico de la campaña, y nos permitirá tomar decisiones comerciales y financieras, previendo un contexto en el que los precios podrían permanecer en niveles muy bajos, durante más tiempo del esperado.

Ø  Plantear cuál de los dos granos ofrece valores que evitan vender a contra margen en este momento, y tiene mayor riesgo de bajas en el corto plazo. Muchas unidades productivas ubicadas a más de 200 km del puerto, tendrán márgenes negativos tanto con soja como con maíz, sin embargo el riesgo de bajas en maíz a pisos muy por debajo de los mínimos del año pasado, deben hacernos considerar ventas en el corto plazo, evitando mayor recorte de precios.  

Conclusiones: Si la lectura de este informe fue acompañada de una calculadora y un anotador, tenemos al menos una referencia de donde estamos posicionados comercialmente, y habremos visto que muy probablemente la soja es el grano más importante en nuestra producción, y el que menos se ha vendido y/o cubierto precio, mientras el maíz, con mayor proporción de ventas, tiene alto riesgo de bajas en el corto plazo, y débil expectativa de subas en el mediano plazo. 

No sabemos cuánto durará este escenario de precios y tampoco cómo evolucionaran las medidas a tomar a nivel local e internacional para reactivar la economía. Pero sí sabemos que la producción de alimentos continúa, que hay precios disponibles y futuros, algunos menos interesantes que otros, que hay herramientas comerciales y financieras que deben ser evaluadas a la luz de las necesidades conocidas, y que todo esto requiere de poner a la vista los números, para tomar decisiones, detrás de las que hay muchas personas que sustentarán sus producciones, sus empresas y sus familias. 

Marianela De Emilio
Ing. Agr. Msc. Agronegocios
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