Escenario 19/20 - Incertidumbre, certezas, probabilidad y riesgo

Opinión 30 de septiembre de 2019 Por
(por Marianela De Emilio) -Conocer los condimentos que hoy brindan incertidumbre y certeza nos permite ordenar las cartas que tenemos en la mano, para tomar mejores decisiones.
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Conocer los condimentos que hoy brindan incertidumbre y certeza, así como los que definen probabilidades y riesgos, nos permite ordenar las cartas que tenemos en la mano, y ver con más claridad como jugarlas, para tomar mejores decisiones.

Incertidumbre, no saber en qué dirección se dirigen los acontecimientos hacia adelante, percibir que se está caminando a siegas, genera inquietud.

Certezas, saber lo que ciertamente ocurre y ocurrirá, permite pisar firme durante el camino con seguridad.

Probabilidad, dentro de lo posible hacia donde se inclina más la balanza, con mayor probabilidad de que ocurra en el futuro, medida que pone límite a la incertidumbre y disminuye el malestar de la misma.

Riesgo, es el margen de error de las decisiones tomadas, en caso que las probabilidades evaluadas no ocurran, y/o surjan contratiempos que causan perjuicios medibles, conocer el riesgo disminuye el factor sorpresa y da seguridad aún en escenarios adversos.

Hagamos el planteo de factores que aportan incertidumbre, certezas, probabilidad y riesgo en el sector agrícola.

Incertidumbre: Tipo de cambio, retenciones y clima son los tres principales factores que aportan incertidumbre en el corto y mediano plazo.

Certezas: Proporción de rentabilidad 18/19 cerrada, costos y tecnología de producción, aptitud agrícola de suelos, superficie destinada a trigo, soja y maíz.

Probabilidad: Rango de rendimientos probables, según potencial de suelo, clima y tecnología aplicada. Rango de precios probables, según panorama internacional, local y tecnología aplicada. Rango de rentabilidad probable, según rendimientos y precios logrados.

Riesgo: Desde el momento en que se compra la primera semilla de la campaña, se asume el riesgo de que las cosas puedan salir mal. Sin embargo, como siempre se dice, la producción no se detiene, el sembrar es indiscutiblemente el paso necesario para cosechar. Así, con mayor o menor nivel de incertidumbre y certeza, y con probabilidades de caer fuera del rango de precios y/o rendimientos probables, la siembra sigue, y se asumen los riesgos que eso implica.

Entonces, como el riesgo nos da un margen de error de las decisiones tomadas, pongámosle límites a nivel Establecimiento agrícola, tomando primero los elementos que nos dan certezas.

Ø  Ventas cerradas de la 18/19: A nivel país el 52% de la soja, el 65% del maíz y el 89% del trigo ya tiene precio. Significa que se puede cerrar rentabilidad de la mitad de la soja, de casi dos tercios del maíz y de casi todo el trigo 18/19, poniendo en orden los costos totales de la 18/19, así como los precios de venta fijados.

Ø  Costos 19/20 y nivel de financiamiento: A los precios futuros de la 19/20, los costos de implantación resultan algo más altos para maíz y trigo respecto de soja, lo que nos lleva a evaluar las fuentes de financiación más usadas, el capital propio, las entidades bancarias y las empresas privadas, y vemos que las vías de crédito de terceros se hacen muy elevadas, y ponen en riesgo la rentabilidad 19/20, con una cuota de incertidumbre según la naturaleza de la financiación. Se analiza entonces si seguir o no con el planteo de siembra inicial, en lo que a maíz y soja se refiere, y, en cualquiera de ambos cultivos, se presenta la oportunidad de nivelar hacia abajo, aplicando menor nivel de tecnología.

Ø  Tecnología productiva: Conocemos la aptitud de suelos de lotes en producción, y la respuesta de los cultivos a ciertos niveles de tecnología de insumos y manejo, está comprobado que, a mayor ajuste en el manejo de cada lote (fechas de siembra, rotación, monitoreo de plagas, etc.) y mayor precisión en el uso de insumos (semillas, fertilizantes, fitosanitarios, etc.), aporta a disminuir el riesgo productivo y lograr mayor estabilidad de rendimientos, aún ante complicaciones climáticas.

Ø  Tecnología comercial: Conocer el rango de precios futuros, las herramientas de cobertura de precios, así como los porcentajes de cosecha futura que podríamos cubrir, reduce el riesgo precio, ante posibles cambios internacionales y locales, fuentes de incertidumbre, que podrían llevar los precios por debajo de los niveles actuales.

En lo que va del año se han operado deferentes volúmenes de contratos futuros en el Mercado a Término de Buenos Aires (MATBA), y contratos con entrega forward (FW) de los tres principales cultivos, trigo, soja y maíz, cubriendo precio de la futura cosecha.

TRIGO 19/20: Próximo a cosechar, registra 2 millones de toneladas vendidas a las diferentes posiciones (diciembre 2019, enero, marzo y julio 2020) de futuros MATBA, y 3,5 millones vendidos con precio y compromiso de entrega a través de contratos forward (FW). Significa que previo a la cosecha, el 26% del volumen que espera ser cosechado (21 millones de toneladas) tiene precio o cobertura de precios, tomadas en un rango entre U$S 155 y 190/TN, fluctuación de precios durante este 2019.

MAÍZ 19/20: Con avance de siembra sobre el 15% de la superficie proyectada, hay 2,1 millones de toneladas vendidas a futuro en el MATBA (abril y julio 2020), y 5,3 millones vendidas con precio y compromiso de entrega FW. Es decir que 15% del maíz que espera ser cosechado (50 millones de toneladas) tiene cobertura de precios en un rango entre U$S 130 y 160/TN, desde que iniciaron las cotizaciones del maíz 19/20.

SOJA 19/20: Próximo a sembrar, acumula 2,5 millones de toneladas vendidas en el MATBA (mayo y julio 2020), y 2,3 millones de toneladas vendidas con compromiso de entrega y precio a través de forwards. El rango de precios futuros tuvo fluctuaciones desde U$S 230 a 255/TN, y puede decirse que el 9% del volumen de soja 19/20 que espera ser cosechada (53 millones de toneladas) tiene coberturas de precios a través de futuros MATBA o FW.

Quienes hayan realizado ventas futuras de la cosecha 19/20 a través de MATBA o FW, sea con el 26% del trigo, el 15% del maíz y/o el 9% de soja, tiene parte de su futura cosecha con certeza de precio, es decir, con límite a la baja sobre una proporción de lo que se proyecta cosechar.

Esto es aplicar tecnología de procesos en comercialización de granos, usando la certeza de los precios futuros, para acotar incertidumbre del precio a cosecha o en fechas posteriores.

Pero hay elementos que nos hablan de probabilidad:

Ø  Rendimientos potenciales: Los porcentajes de ventas planteados en el punto anterior, se refieren a un volumen de cosecha estimado según superficie de siembra proyectada y rendimientos de cosecha, considerando un año climáticamente normal, y con un nivel de tecnología, que permite sostener cierto rango de rendimientos y por ende una gran cosecha. 

Hay además elementos nos traen incertidumbre:

Ø  Clima: Es el principal y más antiguo elemento de incertidumbre de las empresas a cielo abierto, como se suele llamar a la empresa agrícola en secano. Si bien actualmente los pronósticos son cada vez más sofisticados para el corto plazo, no puede preverse el éxito o fracaso de una campaña con certeza, y las probabilidades estacionales van cambiando semanalmente, por lo que el clima sigue siendo el gran jefe de la producción de granos.

Los siguientes mapas muestran rangos de probabilidad de lluvias y temperaturas para el último trimestre del año. Se espera, por ejemplo, en La Pampa y oeste de Buenos Aires, lluvias inferiores a lo normal y temperaturas superiores a lo normal, lo que no trae buen ánimo a los productores de trigo, cuyos cultivos están entrando en stress hídrico. Esto agrega incertidumbre a los rendimientos potenciales, razón por la que en general no se recomienda comprometer más del 50-60% de la mercadería a cosechar, o menos del 50% en caso de zonas con escasez de lluvias.

aa Clima 30-09-2019
Ø  Retenciones: La incertidumbre política llevo a plantearse muchas hipótesis en cuanto a retenciones a la producción agrícola, lo que traería aparejado un recorte de precios locales, aumentando la diferencia entre los precios internacionales y locales.

Análisis: Si consideramos rendimientos potenciales de cada establecimiento agrícola, podemos ajustar un rango de rendimientos de alta probabilidad, por ejemplo, para el Sur de Santa Fe, trigo entre 30 y 50 quintales por hectárea.

La falta de lluvias y heladas tardías complicaron muchos trigos, y recorriendo lotes se puede estimar nivel de daño en función de heladas o nivel de agua disponible para el cultivo. Así podremos estimar recortes de rendimientos potenciales.

Por otro lado, conocer los precios de las futuras cosechas permite establecer rangos de precios ocurridos hasta ahora, así por ejemplo el trigo 19/20, a través de sus precios futuros, diciembre 2019, enero, marzo y julio 2020, fluctuó entre U$S 155 y 190/TN, lo que, comparando con los precios futuros actuales, entre U$S 165 y 179/TN, deja ver que estamos algo por encima de los mínimos, y algo por debajo de los máximos.

Puede ocurrir que tengamos un cultivo castigado por falta de lluvias, pero con daños máximos que no llegarían a perjudicar la mitad del rendimiento estimado. Al mismo tiempo tenemos temor de retenciones al trigo, que recorte los precios futuros, hoy entonados por la falta de lluvias locales. Considerando el actual rango de precios futuros, sumado a que se presenta riesgo productivo por clima y riesgo de precios adicionales por panorama político local, cubrir precios futuros hasta en un 40% de lo que se espera cosechar, pone límite a posibles bajas de precios por motivos internacionales o locales, como las retenciones.
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Queda a disposición el cuadro con rango de precios futuros 19/20 de trigo, soja y maíz, así como rango de rendimientos probables en el Sur de Santa Fe. 

Conclusiones: El escenario local e internacional 19/20 es complejo y plagado de incertidumbre, al punto de no dejarnos pensar en aquellos elementos que nos traen certezas, o subestimar las certezas que un correcto manejo de costos y financiamientos puede representar. Podemos conocer la rentabilidad de la 18/19, en la proporción de ventas que se haya realizado, y podemos limitar el riesgo sobre la renta 19/20, conociendo tranquera adentro los elementos que aportan certezas, y tomando decisiones productivas y comerciales que aumenten la probabilidad de lograr buenos rendimientos y precios, es decir, lograr rentabilidad.

Si nos enfocamos en la certeza de nuestros datos, y le damos a la incertidumbre el lugar que debe tener, no el principal, pero sí de importancia para elevar nuestro nivel de análisis, podremos poner a la vista elementos para acotar riesgo y aumentar la probabilidad de obtener buenos resultados.

Marianela De Emilio; Ing. Agr. Msc. Agronegocio
 [email protected]; TE: 03471-15556108;  INTA

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