
Trigo: cosecha récord en norte santafesino pero con caída en la calidad comercial
Las Rosas Digital


La presente campaña triguera muestra indicadores de proteína, gluten y peso hectolítrico que se ubican muy por debajo de los estándares industriales habituales, lo que está provocando rechazos en la recepción y ajustes significativos en los esquemas de liquidación. Tanto los acopios como la industria molinera advierten que los rendimientos excepcionales, al no haber sido acompañados por una refertilización adecuada, derivan en importantes descuentos económicos para los productores.
A medida que avanzan las máquinas cosechadoras desde el norte de la región agrícola nacional, el ciclo 2024/25 se perfila como uno de los más voluminosos en la historia del cultivo. Las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario proyectan una producción total récord de 24,5 millones de toneladas. Este volumen es impulsado por un año con condiciones climáticas ideales: excelente disponibilidad de humedad, temperaturas bajas durante el invierno y rendimientos por hectárea muy superiores a los promedios históricos.
No obstante, detrás de este éxito productivo surge la “contracara” de la campaña: una calidad comercial notablemente inferior a la registrada en ciclos previos. La inquietud se ha generalizado en todos los eslabones de la cadena —desde acopios y cooperativas hasta la molinería y la exportación— a causa de los reducidos niveles de proteína, gluten y peso hectolítrico, parámetros que definen el valor final del grano.
Proteína y gluten: las primeras señales de alerta en el acopio
En los puntos de recepción del centro de Santa Fe, la merma en la calidad es una constante. Desde la Cooperativa Guillermo Lehmann, su área de Gestión Agronómica confirmó que la mercadería ingresada evidencia una baja sustancial en proteína, con promedios que oscilan entre 10,3% y 10,4%, cifras claramente inferiores a las habituales.
La causa agronómica es directa: muchos productores no reforzaron la fertilización nitrogenada, posiblemente al no prever rendimientos tan elevados. Al producir más grano, la planta diluye la concentración de proteína si no cuenta con nitrógeno suplementario en las etapas finales. Como resultado, gran parte de la cosecha está sujeta a descuentos comerciales. Asimismo, se reportan partidas con gluten en torno a 20, frente al histórico de 23 o 24. Esto ubica el “factor promedio” de recibo cerca de 97, activando penalizaciones.
Alto rechazo en la industria molinera
En el sector de la transformación, la situación es idéntica. Desde el Molino Matilde describen la campaña como de “muy buenos rindes”, pero con una calidad que alarma a la industria panadera. Con un avance de trilla del 30% al 40% en la región, la uniformidad de los datos es preocupante: los promedios son parejos, pero hacia abajo.
El gluten, vital para la panificación, ha caído drásticamente. Si en las últimas campañas rondaba los 28-30 puntos, este año la mercadería general se sitúa en 19 o 20. Esto ha llevado a rechazar cerca del 20% de los camiones por no alcanzar el estándar mínimo. No es un capricho comercial, sino una limitante técnica: con esos valores la harina “no liga”, y la masa no soporta el leudado, quebrándose. Incluso el trigo bajo convenio, usualmente superior, muestra caídas, promediando 23/24 puntos. La explicación reitera la falta de balance entre el alto rinde y la nutrición del suelo.
Cambios en la exportación y segmentación de precios
La problemática llegó al sector exportador, que ha modificado su modalidad de pago: ahora entrega entre el 90% y 95% del valor al recibir la carga, reteniendo el saldo hasta confirmar los análisis de calidad.
El mercado se encamina a una diferenciación de precios. Habrá valores por debajo de la pizarra para los trigos “comunes” (18-20 de gluten) y diferenciales positivos para aquellos lotes que hayan logrado mantener la calidad, ya sea por manejo o ambiente.
El impacto en el bolsillo: la tabla de descuentos
La normativa comercial vigente para el contenido proteico estipula un esquema de bonificaciones y rebajas que impactará en la rentabilidad:
Mayor a 11%: Bonificación del 2%.
11%: Base (sin bonificación ni rebaja).
Menor a 11%: Rebaja del 2%.
Menor a 10%: Rebaja del 3%.
Menor a 9%: Rebaja del 4%.
Dado que los promedios actuales rondan el 10,3% - 10,4%, la mayoría de los productores sufrirá automáticamente una quita del 2%. En casos más graves, los descuentos ascenderán al 3% o 4%. Además, si el peso hectolítrico es inferior a 75 kg/hl, se pierden las bonificaciones por proteína, agravando el escenario comercial de esta campaña récord en volumen, pero difícil en calidad.
Fuente: Aire de Santa Fe


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