
Pedir plata nunca fue tan fácil, salir de la deuda nunca fue tan difícil
Las Rosas Digital
Pedir un préstamo nunca fue tan simple: desde una aplicación, en pocos minutos, cualquier persona puede acceder a dinero, financiar una compra o usar crédito sin los trámites que antes exigía un banco. El problema, según coinciden distintos análisis del sector, suele aparecer después, cuando los vencimientos se multiplican y comienzan las llamadas de cobradores.


Una morosidad que no cede
Si bien el último dato de la Central de Deudores del Banco Central, correspondiente a junio, mostró que la irregularidad del crédito dejó de crecer tras 19 aumentos mensuales consecutivos, todavía no puede hablarse de una recuperación:
- La mora total del sector privado no financiero se ubicó en 7,6%.
- En las familias, trepó al 12,7%.
- En los créditos otorgados por fintechs y prestamistas no bancarios, la irregularidad llega al 33%.
- Aunque el 91% del financiamiento sigue concentrado en la banca tradicional.
Las tasas reales de los préstamos van aumentando la deuda y resulta difícil de afrontar cuando los ingresos evolucionan cerca de una inflación anual del 30%, ya que el desfasaje eleva sustancialmente el peso de las cuotas. A esto se suma la carga impositiva: los impuestos -IVA, Ingresos Brutos y gravámenes municipales- pueden representar entre el 30% y el 40% del costo de un préstamo, un componente que para un monotributista o un asalariado se convierte en un gasto definitivo, sin posibilidad de descontarlo de otros tributos.
La deuda que paga otra deuda
El acceso inmediato al crédito facilita que la urgencia por el dinero que ingresa pese más que el análisis del monto que habrá que devolver. Así, algunas personas terminan tomando un crédito para pagar una factura, usando la tarjeta para otro gasto y solicitando un nuevo préstamo para cubrir una deuda anterior, en una cadena que se retroalimenta.
Más que un problema económico
El sobreendeudamiento también repercute en la vida cotidiana: la insistencia de llamadas y mensajes de empresas de cobro puede afectar la tranquilidad de una persona y, en algunos casos, sus relaciones familiares. A esto se suma el desconocimiento sobre cuántos pesos se terminarán pagando realmente por un préstamo o qué implica acumular varias obligaciones al mismo tiempo.
Refinanciación y perspectivas
Para aliviar la carga de los deudores, se plantea como alternativa una combinación de baja de tasas y extensión de plazos, que permita descomprimir el compromiso mensual de las familias, aunque a cambio las entidades suelen exigir un refuerzo de garantías. En ese sentido, el Ministerio de Economía señaló que los bancos comenzaron a refinanciar deudas morosas a tres años, con tasas de entre el 20% y el 25%, y que la mayoría de los alcanzados por esos acuerdos retomó los pagos, aunque la mejora tardará entre seis y 12 meses en reflejarse en las estadísticas oficiales.


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