Para el sector agropecuario, el trabajo no conoce de feriados ni descansos. En un contexto marcado por tensiones internacionales, la planificación de la comercialización y la compra de insumos se han vuelto tareas críticas que requieren un análisis minucioso «de escritorio» para no ver comprometida la rentabilidad. Según Mónica Ortolani, el mayor impacto de los conflictos bélicos actuales no se siente tanto en el precio local de los granos, sino en el fuerte incremento de los costos de producción, especialmente en los fertilizantes.
En una entrevista con MundoAgro, la especialista Mónica Ortolani analiza el impacto de la guerra en el costo de los insumos, la importancia de una gestión «quirúrgica» y las herramientas clave para proteger la rentabilidad del productor en la próxima campaña. El reportaje y el análisis fue realizado antes del anuncio de Trump de detener los ataques contra Irán.
Para el sector agropecuario, el trabajo no conoce de feriados ni descansos. En un contexto marcado por tensiones internacionales, la planificación de la comercialización y la compra de insumos se han vuelto tareas críticas que requieren un análisis minucioso «de escritorio» para no ver comprometida la rentabilidad. Según Mónica Ortolani, el mayor impacto de los conflictos bélicos actuales no se siente tanto en el precio local de los granos, sino en el fuerte incremento de los costos de producción, especialmente en los fertilizantes.
El golpe de los fertilizantes y la relación insumo-producto
La guerra ha provocado la pérdida del 30% de la oferta exportable mundial de fertilizantes, con China restringiendo exportaciones e India aumentando su demanda. Esto se traduce en números alarmantes: la urea ha sufrido un incremento interanual del 70%.
Esta situación ha deteriorado drásticamente la relación insumo-producto. Actualmente, un productor necesita 4,6 kilos de trigo para comprar la misma cantidad de urea, lo que representa un 102% más que el año pasado. En el caso del maíz, la situación es aún más compleja, requiriendo el triple de grano que en la campaña anterior para acceder al mismo insumo.
Eficiencia «quirúrgica» como balsa ante la tormenta
Ante este escenario de costos elevados, Ortolani enfatiza que el productor debe abandonar las decisiones al azar y volcarse a una gestión técnica más profesional. «Hoy más que nunca se va a necesitar hacer análisis de suelo y decidir qué paquete técnico utilizar», señaló, sugiriendo herramientas como la fertilización variable para optimizar cada dólar invertido en la tierra.
Además, recomendó aprovechar las ventanas estadísticas de precios. Históricamente, los meses de abril, mayo y junio son los periodos donde la urea suele valer menos, lo que representa una oportunidad para tomar decisiones de compra escalonadas.
Estrategias de mercado y herramientas financieras
A pesar de la volatilidad, existen oportunidades para quienes logren retener grano o utilizar herramientas financieras. En el caso del trigo, quienes tienen stock pueden obtener tasas del 27% en dólares reteniendo hasta julio. Ortolani sugiere el uso de opciones call para quedar abiertos a posibles subas de precio sin comprometer el grano físico.
En cuanto a la soja y el maíz, la especialista advirtió sobre la presión logística que puede castigar los precios futuros. Mencionó que, ante la «supercosecha» de Brasil que pone un techo a los valores, puede ser conveniente buscar financiamiento —aprovechando las tasas actuales— en lugar de vender toda la producción de forma inmediata en picos de cosecha.
El nuevo escenario cambiario
Un punto positivo destacado en la entrevista es la virtual desaparición de la brecha cambiaria, lo que otorga al productor un mayor poder de compra real comparado con el año anterior. «Con la soja se compra hoy un 37% más de dólares que en abril de 2025», ejemplificó Ortolani, subrayando que, aunque el tipo de cambio a la baja impacte en la cotización en pesos, la capacidad de adquirir dólares ha mejorado.
Finalmente, la experta concluyó que la clave para atravesar este periodo de incertidumbre radica en tomar micro-decisiones escalonadas y realizar un análisis riguroso de los costos de producción para asegurar que cada movimiento en el mercado sea rentable.
FUENTE: MUNDO AGRO











