La potencia liberadora de "Brexit"

Opinión 20 de julio de 2016 Por
(por Isidoros Karderinis, de Atenas - Grecia) - El referéndum del 23 de junio de 2016 que votó la retirada de Gran Bretaña de la Unión Europea se constituyó en la primera derrota dolorosa e importante para la Agrupación Europea de Bancos y Corporaciones multinacionales
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El referéndum del 23 de junio de 2016 sobre la permanencia o la retirada de Gran Bretaña de la Unión Europea, sacudió, sin duda, por el efecto “subversivo” del BREXIT, ya que constituyó la primera derrota dolorosa e importante para la Agrupación Europea de Bancos y Corporaciones multinacionales bajo el control alemán, y el sistema político y económico británico y europeo dominante.

Los británicos, en general, no son los ciudadanos de un protectorado que tienen quizás una mentalidad de sometimiento. Son un pueblo orgulloso de un país muy importante, que fue un imperio en los siglos pasados y actualmente se encuentra entre de las economías más grandes del mundo. Por lo tanto, los británicos, que también son los vencedores de dos guerras mundiales, han desarrollado una actitud y un comportamiento altamente respetable. Ellos nunca podrían, en consecuencia, después de haber resistido pacientemente y valientemente a los bombardeos feroces por la poderosa maquinaria de la fuerza aérea nazi durante la Segunda Guerra Mundial, aceptar la dominación y la hegemonía alemana en la Unión Europea, aún con la contra de todos los efectos económicos negativos del BREXIT en el corto plazo.

Así pues, la sorpresa increíble para los líderes políticos alemanes y los burócratas distantes en Bruselas por este efecto liberador sorprendente para los ciudadanos, para las personas ordinarias y corrientes, en aquel amanecer esperanzador y soleado del 24 de junio 2016.

Los esfuerzos incansables de Alemania por poner bajo su completo control a los pueblos europeos y de arrasar de nuevo a Europa, ya no por medios militares como en el pasado, sino por acciones económicas, muestran características similares anti-históricas. Los alemanes, que no pueden tomar el control de ninguna manera a pesar de su gran poder político y económico, resulta evidente que ignoran por completo la historia y ahora se encuentran por rigor matemático al borde de una nueva derrota, provocada por el desmantelamiento aparentemente seguro de la Unión Europea. Ésta ha sustituido en 1993 -sobre la base del Tratado de Maastricht- a la preexistente CEE, y se considera básicamente una unión política y económica, poco natural y defectuosa desde su origen,  de estados con desigual nivel cultural, político, jurídico, económico, militar; pero también una unión de pueblos que se sienten extraños el uno al otro, sin sentimientos de solidaridad y asistencia mutua. En consecuencia, los pronunciamientos grandiosos y las visiones poco realistas para una Unión Europea, democrática y próspera a lo largo y ancho no podían ser más decepcionados.

Alemania, aprovechando los efectos de la crisis desencadenada en septiembre de 2008 con el gran colapso de los bancos (Lehman Brothers) y, por supuesto, remitiéndose al pacto de Estabilidad de Maastricht y ante la necesidad de promover un paquete de reformas con el fin de afrontar los efectos negativos de la crisis, pone en práctica desde entonces, con un exceso de hegemonismo, una especie de totalitarismo económico, en detrimento particularmente de los estados miembros más débiles de la región europea.

Los planes económicos antipopulares de austeridad neoliberal más estricta impuestos por Berlín, han arrasado literalmente las sociedades de los países del sur de Europa. En Grecia, que constituye un ejemplo perfecto de aplicación experimental de estas políticas económicamente irracionales e increíblemente absurdas, el desempleo ha aumentado dramáticamente al 26,8% de la población activa, mientras el 36% de la población griega vive por debajo del umbral de pobreza. En Italia, el 24,4% de la población se enfrenta al riesgo de pobreza y exclusión social. En España, el 22,2% de los hogares vive en situación de pobreza y más de uno de cada tres niños –o sea 2,6 millones-se enfrentan al riesgo de exclusión social. Eso también ocurre en Portugal, con uno de cada cuatro niños y un total de cerca de dos millones de personas, es decir el 20% de la población portuguesa, se encuentra en situación de pobreza y de indigencia.

Alemania durante el mismo periodo ha claramente cosechado beneficios económicos sin precedentes. Sus grandes utilidades están derivadas de la transferencia de dinero de los inversores hacia los bonos alemanes de «bajo riesgo», como respuesta de la crisis que afecta la zona euro. En particular, después de 2009, los rendimientos de los bonos alemanes han tocado fondo, mientras en algunos casos (por ejemplo, obligaciones alemanas a 5 años) ofrecen tasas de interés negativas. En otras palabras, Alemania, no sólo paga poco por tomar prestado, además cobra a los inversores que aseguraron su dinero a causa de la inestabilidad general prevaleciente en la zona del euro. Efectivamente, durante el quinquenio de 2010 a 2015, Alemania ha conseguido ahorrar un total de 100 mil millones de euros, que corresponde al 3% del PIB alemán, debido precisamente a la reducción dramática de los costos por préstamos.

Es perfectamente obvio para cualquier observador benévolo que la Unión Europea y por supuesto la zona del euro absolutamente neoliberal, operan en interés de la Alemania hegemónica y dominante en detrimento de otros estados miembros, y sobre todo a expensas de los países del sur de Europa. Los superávits comerciales muy altos, obtenidos por Alemania - por ejemplo, el mismo país tuvo en 2013 un superávit comercial de 200 millones de euros – que sigue siendo un estado altamente competitivo, por supuesto, se debido ciertamente al gran motor de la economía alemana, se refuerzan escandalosamente por el sistema monetario injusto de la zona del euro.

Alemania por primera vez en muchos años, además de su  bonanza económica, se ha convertido en un líder mundial de primer orden, ya que sus líderes políticos están en una posición clave para representar a los demás países europeos. Por lo tanto, la retirada de Gran Bretaña de la Unión Europea, siendo que es la primera potencia militar, un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y el país con la tercera mayor contribución al presupuesto de la UE, lleva un golpe fatal al estatus internacional de la Unión Europea y, sobre todo, al estatus de Alemania.

Al mismo tiempo, las instituciones de la Unión Europea y los procesos de toma de decisiones carecen de legitimidad democrática y están muy lejos e inaccesibles para los ciudadanos europeos ordinarios. Este profundo déficit democrático es contrario a los tratados constitutivos de la UE y viola descaradamente su núcleo declaratorio original. Los pueblos europeos no ejercen ninguna influencia directa a las instituciones importantes de toma de decisiones de la Unión Europea - es decir, al Consejo Europeo con función centralizada muy marcada y a la Comisión Europea con su carácter altamente burocrático y tecnocrático-, y estas instituciones no tienen ninguna obligación de rendir cuentas a sus ciudadanos. Por otra parte, el Parlamento de la Unión Europea directamente elegido, con sede en Estrasburgo, no tiene poderes suficientes y sigue siendo un eslabón débil.

En conclusión la Unión Europea, que se ha reducido a una forma de colonia alemana, no se propone ni cambiar ni mejorar, o nunca adquirir una faceta democrática y social, a pesar de las ilusiones fomentadas por ciertos círculos políticos.

Por lo tanto, el gran momento ha llegado que los países esclavizados dentro de la Unión Europea y la zona del euro sigan el ejemplo brillante de Gran Bretaña y los británicos orgullosos, rompan sus cadenas de acero y sean liberados, mirando al futuro con expectativas amplias y optimismo.


Currículum :

Isidoros Karderinis nació en Atenas en 1967. Es un novelista, poeta y economista con postgrado en la economía del turismo. Sus artículos se han publicado en periódicos, revistas y sitios de todo el mundo. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y español, publicados en revistas literarias y en secciones literarias de periódicos. Ha publicado siete libros de poesía y dos novelas. Sus dos novelas y tres libros de poemas se han impreso en Estados Unidos y en Gran Bretaña. 

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