“Y en la noche giralunas”, libro de Rubén Devoto, poeta santafesino nacido en Coronda

Cultura 02 de julio de 2016 Por
“Intento escribir simple, tratando de que las palabras y las imágenes no tapen el sentimiento”
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Sobre Rubén Devoto
Es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Nacional de Rosario, con estudios de posgrado en la Universidad de Toulouse, Le Mirail.
Cuenta que nació en Coronda, y vivió “ allí hasta los 18 años, después volvía porque estaban mis padres y ahora están los amigos. Siempre estoy volviendo. Me fui a estudiar a Rosario, y ahí resido y tengo mi familia”, dice. “Llegué a esa ciudad en el año ‘74 y ahí me quedé hasta el ‘82. Tuve la suerte de compartir la casa de estudiante con Jorge Fandermole y a partir de ahí con todos los amigos; amigos de la música y la poesía”. 

Continúa narrando que empezó a “escribir cuando estaba en Rosario, con ellos. En mi libro hay canciones de esa época. Una de ellas, ‘Aromas de Guadalupe’ fue grabada por Fandermole con música de Adrián Abonizio, y hace referencia al barrio de ese nombre en la ciudad de Santa Fe, con la que de alguna manera estoy vinculado ya que allí tengo familiares, entre ellos mis primas”. 

“Soy Ingeniero Agrónomo y estudié la misma carrera con Fandermole. Él tuvo el coraje de dedicarse a componer y a cantar, y yo me dediqué a la profesión. Trabajo en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria”, expresa. 
 

devoto-ruben3“A la infancia en Coronda la recuerdo como una época muy linda, con calles de arena hasta cerca de la parte céntrica, el río, las frutillas; era muy lindo para los chicos. En poesía empecé leyendo a Vinicius de Moraes. Ya en la facultad, leía a Nazim Hikmet, Neruda, Otero, Elvio Romero... Leíamos a poetas y nos gustaba mucho el tango y el folclore, las letras de Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana. En el folclore y en el tango hay mucha poesía”, va relatando. “En la época en que los amigos salían a bailar, nos quedábamos a comer asado o pescado y a cantar. La música y la poesía estaban siempre presentes”.

Rubén Devoto dixit
La escritura. “Creo que la literatura siempre fue una necesidad para mí. Estoy en una edad en la que me importa cada vez más sentirme bien y ‘ser feliz’, aunque sea una frase trillada. Escribir me produce alegría, felicidad. Después, el efecto que produce en los demás es interesante; pero primero lo hago por mi, para sentirme bien”.

La inspiración. “Para la parte inicial del libro elegí poemas que tienen que ver con la familia y la amistad. En el segundo capítulo hay temas vinculados con el amor. Y para inspirarme miro mucho, trato de estar muy atento a los gestos y a las personas. También me inspira el lugar; la vida a veces nos lleva a vivir en grandes ciudades pero me gustan los sitios más amigables”.

El nombre. “Elegir el nombre de un libro es un problema. Giralunas es una canción y el término fue usado en contraposición con los girasoles que se mueven con el paso del sol. En aquellos años jóvenes decía que los pechos de la mujer eran unas giralunas”.

Fandermole. “A Jorge lo conocí en 1975; yo vivía en una pensión y en algún momento, por cuestiones económicas, me invitó a vivir en su departamento de estudiante. Me gusta cantar mientras camino, y fue en una ocasión como esa que me identificó y se puso a hacerme la segunda voz en una canción del Cuarteto Zupay: desde el 2º año y hasta el final de la carrera vivimos en el mismo lugar”.

Las emociones. “Escribo simple. A veces no se si lo que escribo se acerca más al melodrama de las novelas de la tarde que a la poesía”, dice riendose. “Intento escribir simple, tratando de que las palabras y las imágenes no tapen el sentimiento, que sean emotivas. Creo que cualquiera puede ser escritor. Si pensamos en el legado de pinturas en las cavernas, ahí no había profesor de dibujo ni de arte; eran cazadores nómades que nos dejaron un legado maravilloso. Lo que uno escribe se va mejorando con el paso del tiempo, va madurando. Y en la medida en que uno lee, escribe”.

Para leer el libro "Y en la noche giralunas", haga click acá y pídalo

Prólogo de Jorge Fandermole

devoto-ruben-tapas - Y en la noche giralunas-prologo

la hoja de papel
Inmersa
en la tristeza inefable de las abandonadas,
espera.
Virgen e inmóvil,
pálida,
con sedimentos minúsculos de polvo,
con el rastro redondo de una taza de café,
espera.
Vela acongojada,
en un cuarto en penumbras,
en las fauces de una máquina,
sobre un estante somnoliento,
tensa, infeliz,
espera.
Íntima
yace y sueña
con el acto de amor que la sacuda,
que justifique su estar,
y al fin su ser
entre los hombres.
La hoja de papel
espera.
Espera la palabra 

hijo de las veladuras
Alma empapada de luz
y adicta a las melodías,
mensajera de los dioses,
borracha de fantasías.
Tus canciones inmortales
muy lejos las lleva el viento,
péndulos de Buenos Aires
y concubinas del tiempo.
Tu say no more no es silencio,
es arte, diluvio y clamor;
sueña tu sueño, desnudo
tu piano de cara al sol.
Hijo de las veladuras,
mito de bruma y amor,
diste con lágrima pura
las diabluras de tu Dios.
El día en que a tu destello
el agua le apague el fuego,
cuando las cuerdas del viento
se muden y no haya voz:
no puedes desaparecer
en el aire,
no puedes desaparecer
en las calles,
ya está en la historia la gloria
enorme
de tu piano y vos.
El vino de un gran amor
en la matriz de tus versos,
y en el umbral del dolor
el temple de los conversos.
Flotando como un desvelo,
sagrada y quemando el cielo
suena tu música averna,
estrella en el Sur y eterna.
Hijo de las veladuras,
mito de bruma y amor,
diste con lágrima pura
las diabluras de tu Dios

(dedicado a Charly Garcia, ha sido musicalizado por Charli Pagura.



Letra: Rubén Devoto - Música: Adrián Abonizio

Información: El Litoral

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