Todos quieren ser Messi, menos Messi

Opinión 14 de julio de 2014 Por
Así, de a poco, aquel pibe que una vez dejó su ciudad para crecer, en el sentido literal de la palabra, pierde su vida y comienza a sufrir la de 40 ...
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Así, de a poco, aquel pibe que una vez dejó su ciudad para crecer, en el sentido literal de la palabra, pierde su vida y comienza a sufrir la de 40 millones. Por todas nuestras miserias y aquellas cosas que no podemos resolver por falta de oportunidades o capacidad, le trasladamos la obligación de que por un rato nos haga feliz. Y nosotros, que no podemos resolver tres temas en un día, pretendemos que él nos lo solucione todo. 

Y el pibe parece cansado de ser lo que no quiere. Un día nos dijo basta. Como un enfermo que manda señales para que lo ayudemos, vomita todo en la cancha, en el lugar donde más brilla. No una vez, dos, cuatro, diez. Y nosotros nos reímos. Clara señal de que se hartó de ser Messi. 

Ya no finge no estar en el campo para luego desequilibrar. No, ya no está porque no quiere permanecer allí. No será rebelde cuando las cosas no le salen bien porque no lo siente. No será más que Maradona, porque sabe que Diego hubo una solo. No le ata los cordones a Mascherano cuando este transforma un equipo regular en emblema nacional porque pide a gritos casa y familia, y no botines. 

Messi envió innumerables mensajes de que necesitaba un descanso de todos nosotros. Un año caminando las canchas y todos creíamos que “regulaba” esperando la cita máxima. Seis partidos deambulando en un mundial y nos mentíamos diciendo que aparecería en la final.Como si fuera poco, como si no lo escucharan, los dueños del negocio van y le regalan el Botín de Oro como mejor jugador del torneo. 

Messi se empachó. Se enfermó de fútbol. Ya no disfruta de su trabajo, solo quiere jugarlo con amigos. Por ello que sus últimas mejores actuaciones se dieron cuando los entrenadores respondieron a sus caprichos de rodearlo de amigos y no de los más aptos. Quizás, hasta extrañe gritar goles en la Play Station. Seguro su pequeño Thiago le despierta más pasión que la pelota, y bienvenido sea para los dos. Hasta es posible que su lugar esté en algún bar rosarino desayunando como uno más. 

Hemos disfrutado de Maradona como ídolo máximo y no hicimos nada para cuidarlo cuando arruinaba su vida. Messi ya no quiere ser Messi, solo quiere ser Lio, y no hacerlo como muchos le pedían. Si nuestra sociedad se pregunta como actuar de ahora en más, habrá una respuesta: “déjalo ser”. 

César Negri – @cesarnegri18

“Let it be” http://www.youtube.com/watch?v=PZRX4tYPo84

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