Puntada inicial para el filme "Matemos al tío"

Cultura 30 de junio de 2009 Por
En Las Rosas comenzará a rodar su película número 63, en una actividad que comenzó allá por 1998. "_En todo pueblo siempre hay algún actor y mucha ...
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En Las Rosas comenzará a rodar su película número 63, en una actividad que comenzó allá por 1998. "En todo pueblo siempre hay algún actor y mucha gente que en algún lugar del corazón tiene espíritu de artista", comentó. "Y el que no sabe actuación trabaja de lo que es: el cura hace de cura, el intendente de intendente, el policía de policía y así sucesivamente, todos quieren actuar. De esta manera que grabado un momento de la historia de cada pueblo", agregó. Burmeister, de 66 años y nieto de inmigrantes alemanes, cuenta que se ha criado en un ambiente en el que "el arte importaba más que el dinero" y que cinco de sus once hermanos optaron, como él, "por la cultura".

Estudió escultura, pero luego de haber criado a sus hijas, ya que enviudó cuando ellas eran niñas, decidió hacer su vida y comenzó a girar por la Argentina con una cámara de vídeo a cuestas. Lleva casi doce años de recorrido por más de medio centenar de pequeños pueblos y ciudades de las provincias de Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Buenos Aires, donde termina siendo tanto o más apreciado que el más celebre cineasta.
Burmeister ofrece filmar una película con escenarios y actores locales cuyo guión que ha escrito "sin escenas de violencia ni de sexo, porque ésos son recursos que muestran falta de imaginación".
 
El director autodidacta se mostró orgulloso de haber podido superar problemas técnicos, además del hecho de que buena parte de los actores suele olvidar el guión que deben seguir. Ha "inventado" el sistema de dictar la letra a cada desmemoriado desde detrás de la cámara mientras filma, cosa que lo obliga a una ardua tarea posterior de edición. "Los vestuarios son los que se usan a diario, los actores sólo tienen que acordarse de llevar la misma ropa para una misma escena. Por más aficionados que sean, a veces superan lo que dice el guión", comentó. De todos modos, "no ha faltado el descuido de haber filmado escenas que empezaron con un actor vestido de una forma y que la termina de otra. Pero no ha importado, pasó inadvertido porque la gente está pendiente del relato, de la actuación propia o la del vecino". agregó.
 
Los filmes son vistos una y otra vez a sala repleta, con grandes aplausos, sobre todo en los estrenos, "cuando cada uno quiere ver cómo le salió su actuación, la del jefe comunal, el cura o el vecino", indicó. "El final de cada estreno es muy emotivo: los actores y yo nos reunimos a saludar a los espectadores", remarcó el cineasta, quien en su recorrido por pequeños pueblos sustentados por la agricultura ha descubierto "muchos talentos que nadie va a cultivar".

Pero las historias de mayor aceptación son "Volver a vivir", en la que los nietos ayudan a su abuela a conquistar y casarse con el tendero del que se ha enamorado, y que filmó tiempo atrás en Armstrong. También, "Soledad", sobre cómo una niña que amaña las cosas para lograr que su madre adinerada, pero abandonada soltera, se case con el peón a quien la pequeña quiere como padre.

 

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