Jóvenes y Participación

Opinión 04 de junio de 2013 Por
El profesor en Historia y Ciencias Sociales sostuvo que no hay que ser un erudito para ver que hay cierta crispación dentro de lo político-partidari...

 

El profesor en Historia y Ciencias Sociales sostuvo que no hay que ser un erudito para ver que hay cierta crispación dentro de lo político-partidario, además de un proceso de polarización muy fuerte que va generando mucha sensibilidad.

Almada explicó que muchos de los que están entre los 20 y 35 años son hijos de la generación que vivió activamente la última dictadura en Argentina. "Hay conceptos como el 'no te metas', 'la política sólo la hacen los políticos', donde hay una idea muy particular, justamente, de la palabra 'política' que hace que las nociones de 'ciudadano', de 'participación' se vean truncados. Durante mucho tiempo ser un ciudadano era ir del trabajo a casa y de casa al trabajo" agregó.

"Si los jóvenes andan mal, no responden a un modelo de sociedad determinado, no hacen lo que nosotros - los grandes - queremos, seguramente los grandes algo mal estamos haciendo".

El profesor manifestó que hablar de "los jóvenes" es generalizar demasiado para un mundo tan complejo y expresó que ellos son el reflejo de su familia, de lo que se habla en cada casa, del modelo de sociedad que en cada una de estas casas se reproduce.

Durante la entrevista se le preguntó cómo veía a este grupo etario, a lo que contestó que a los jóvenes los vé jóvenes. "Muchas veces, cuando se analizan las cuestiones de los jóvenes, no se interpreta el contexto, la edad, qué se piensa en esa edad, cuál es el perfil psicológico y, en buena medida, no se les perdona la equivocación a los chicos. Y equivocarse es parte de la vida. Uno se hace grande cuando en la adolescencia se equivoca y tiene, por sobre todas las cosas, alguien al lado que lo va guiando, acompañando, abrazando para el crecimiento. No hay muchas personas que estén dispuestos a abrazar, porque siempre es más fácil encontrar el error en el otro. La demonización que se hace de los jóvenes muchas veces me termina doliendo" manifestó.

Almada cree que falta madurez para entender que puede haber otra persona que piensa diferente. "Convivir democráticamente significa aceptar que el otro piensa diferente, y eso no lo transforma en mala persona. Entonces no voy a estar hablando de cómo se viste, qué pasa en su casa, de todo lo que seguramente es porque piensa diferente. Eso falta hoy en Argentina; por eso se mata por un partido de fútbol, por eso se demoniza a una persona por un debate partidario, por eso la discriminación. Todo el tiempo el diferente es tan diferente a mi que lo odio. Falta superar la cuestión de prejuzgar; el juicio al otro, al distinto, es muy fuerte y muy dañino. El tema es cómo podemos superar esta cuestión de que el que piensa diferente a mi no es mi enemigo, no lo tengo que destrozar, que matar. El día en que los dos pensemos que vamos para el mismo lado, vamos a estar haciendo una sociedad mejor. El día que dejemos de estigmatizar y echarle la culpa a los otros, también vamos a ser una sociedad mejor" finalizó el profesor.


 

Publicado en el blog Noticias de más acá

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