Lo que hace "el mercado" lo deciden actores de carne y hueso

Opinión 13 de agosto de 2019 Por
El logro mayúsculo de la ideología dominante es absolver de todo a los mercados. Para ello no identifica a sus integrantes y los retira de la vista.
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(Por Hernán Lascano - La Capital)  

Enojosa y elemental, la pregunta que se formuló ayer la escritora Claudia Piñeiro en su cuenta de twitter captura en su esencia fastidiada un interrogante colectivo. A un gobierno que no tiene un solo indicador económico defendible el domingo 11.622.020 personas le plantaron un no rotundo. Pero una minoría sigue firme en su retaguardia blindada para demostrar que el resultado electoral, ese dato pintoresco, no decide nada. Ellos estaban allí desde antes. Y seguirán estando.

"Tuvimos un día muy malo. Hoy estamos más pobres que antes de las Paso. El dólar volvió a subir. A partir de lo que pasó hoy en los mercados las cosas no van a mejorar", dijo ayer Mauricio Macri. ¿Quién hizo esto? El mercado. ¿Quién es el mercado? Nadie. ¿Quién hizo que ayer se llegara a ofrecer el dólar hasta 66 pesos para luego caer? Nadie.

La economía es un escenario de puja respecto de cómo una sociedad distribuye la riqueza. En un espacio restringido operadores económicos fuertes (sector primario, empresas, bancos, financistas) descargan todo el tiempo presiones en favor de sus intereses. La capacidad para ponerles límite en favor de los demás actores sociales depende de la fortaleza del Estado en el manejo de sus herramientas. Todos estos sectores que ejercen presión son aliados manifiestos del oficialismo. Macri no los nombra. Anuncia sencillamente estar expuesto al fatalismo de sus designios. "Es gente que toma decisiones acerca de si va a confiar o no confiar en los argentinos", dijo ayer.

No es culpa de nadie. Si el gobierno sostiene de manera ficcional el precio del dólar en base a los préstamos del FMI nadie tiene la culpa. Si el gobierno entrante tiene que responder por esa deuda tomada por Macri todo es natural. Si las posiciones arancelarias se bajan para entrar al mundo y eso fulmina a las empresas que dan trabajo en la Argentina a ninguno se tome por culpable. Si las tasas de interés llegan al 74 por ciento, lo que convierte a la inversión productiva en un delirio, que no se mire a nadie. Es apenas gente tomando decisiones.

El viernes previo a las elecciones del domingo hubo un festival de compra de acciones que hicieron terminar al Mercado de Valores con una suba del índice del 7 por ciento. Los dos principales medios gráficos del país abrieron sus ediciones de sábado con eso.

"Lo que está pasando en la bolsa es una payasada", dijo el historiador económico Pablo Gerchunoff. 

La construcción financiera de un panorama optimista denunciada por Gerchunoff es el palmario ejemplo de que a la actividad de esa entidad fetichista que llamamos "el mercado" la deciden actores de carne y hueso. Una elección aplastante otorga la legitimidad para, como dicen los mexicanos, partirle la madre al mercado. ¿Que parece agresivo? Puede ser. Pero estamos hablando de hacerlo con la construcción de poder legítimo que da el intercambio democrático. También es extremadamente agresivo que un puñado de inversores desate una corrida que, junto con el precio de la divisa, empuja hacia arriba el precio de la nafta, del pan, de la verdura, de la carne. Lo que pulveriza los ingresos de la mayoría de la población que no puede ni soñar con correr a comprar dólares.

Tan impactante como el resultado electoral fue el discurso presidencial de ayer. Macri sostuvo que el problema de la Argentina es que los argentinos no lo entienden. El resultado de la elección, como perdió rotundamente, es una anomalía. La estampida del dólar y del riesgo país no es más que la manifestación del desacople que produjeron los que fueron a las urnas. "Esto demuestra que hay un problema grave entre el kirchnerismo y el mundo. Tienen ellos que trabajar para que tengamos una elección más normal". Macri le pide a la oposición, como si no fuera el presidente, que asuma la responsabilidad de lo que pase. "El presidente nos explica, a su país, a los que él gobierna, a los que no lo votaron y a los que sí, que vamos a sufrir por culpa nuestra", dijo ayer la politóloga María Esperanza Casullo.

El logro mayúsculo de la ideología dominante es absolver de todo a los mercados. Para ello no identifica a sus integrantes y los retira de la vista. Si los mercados no le creen al kirchnerismo la culpa es del kirchnerismo. Si el dólar sube el problema es de los argentinos por lo que votan. Nadie tomó deuda en el exterior que habrá que pagar con dolor y una divisa revaluada. Nadie hizo nada para que en el primer semestre del año, según cifras del Banco Central, se fugaran 10.881 millones de dólares. El derrape de las acciones de ayer es porque doce millones de votantes causan la incertidumbre de los operadores financieros. El capital, no lo acusemos, es miedoso, y se protege.

En noviembre de 2017 el ex ministro de Finanzas Nicolás Caputo tenía posiciones en lebacs por 8,5 millones de pesos. En enero ya se habían convertido en casi 9 millones. Por entonces no renovó las letras y compró dólares a 19 pesos. Poco después la divisa llegaría a 30. Ganó muchísimo con la devaluación. Tal vez no usó información privilegiada sino que supo aprovechar las ventajas de las reglas de mercado. Tampoco es culpable de nada Mauricio Macri cuando con un DNU hizo una excepción a la ley de blanqueo para permitirle a su hermano Gianfranco Macri repatriar desde una off shore 63,5 millones de pesos. Todo fue saber ganar la confianza de esa gente nunca muy visible que apenas toma decisiones.╠

En un marco de aumento incontrastable de pobreza, de inflación, de tarifas siderales, de desempleo, de endeudamiento y también del patrimonio declarado del presidente nadie es responsable. En el país de las vacas el valor de la leche se duplicó y desde 2016 su consumo cayó el 16 por ciento. Pero nadie hizo nada. A esa mitad de la población que parece haber hecho un voto en defensa propia hay que hacerle entender, con los modales suaves de los que no pasan penurias, que no entienden nada. Un coscorrón con el amor del padre que busca nuestro bien. El mercado nunca nos castiga. Solo quiere que aprendamos.

Por Hernán Lascano - El coscorrón del mercado  (Diario La Capital)

Edición: Las Rosas Digital

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