"Lo que más se ganó en esta década es la visión crítica de los medios"

Opinión 10 de junio de 2013 Por
Entrevista a Carlos del Frande -¿Cuándo nació tu vocación como periodista? ¿Quiénes fueron tus modelos a seguir? - Creo que de chiquito, porque cuando tenía 7, 8 años y...



-¿Cuándo nació tu vocación como periodista? ¿Quiénes fueron tus modelos a seguir?
- Creo que de chiquito, porque cuando tenía 7, 8 años ya tenía claro que quería ser explorador y relator de fútbol. Y terminé haciendo una síntesis, hice periodismo de investigación y estoy en los grandes medios como los relatores de fútbol y lo de ser explorador tenía que ver con investigar, con descubrir lo que estaba oculto. Tengo el privilegio de ser y hacer aquello que quería, y ahí nació mi vocación.

Los referentes más claros, desde que los empecé a conocer, fueron siempre Osvaldo Bayer, Gastón Gori y un muchacho tucumano que murió muy antes de tiempo que era Eduardo Rosenbei. Después aprendí a querer y admirar mucho a Raúl Sacalabrini Ortiz, siempre lo consideré un gran periodista de investigación. Y por supuesto Rodolfo Walsh, que sigue siendo un emblema. Pero hoy me referencio en Osvaldo Bayer, que es el gran maestro, y admiro mucho a los periodistas de las pequeñas localidades, no el de Buenos Aires. Hacer periodismo crítico en las pequeñas localidades es terrible, porque te enfrenas al poder que vive a la vuelta de tu casa.

-¿Qué significa hoy en día hacer periodismo comprometido?
- Primero que es el mejor trabajo del mundo, no hay trabajo más maravilloso que hacer periodismo. Todos los días te sorprendés, te emocionás, sentís indignación, tenés bronca... Es lo más apasionante para descubrir al ser humano, la mejor profesión del mundo, lejos. Periodismo siempre es decir aquello que alguien no quiere que se diga, lo demás es propaganda. No hay que pedir permiso para informar, no hay que ver si las condiciones están dadas para decir algo, ni a quién le favorece o no. Cuando te consta algo lo tenés que decir, porque sino es una forma de complicidad. Lo que ha pasado con el narcotráfico en esta ciudad de Rosario, tiene mucho que ver con la complicidad de tantos medios que miraron para un costado durante tantos años. Esperar que lo diga la justicia tiene poco que ver con el periodismo, sino que tiene que ver con generar cierta comodidad de personales, usando el periodismo. La verdad que a esta altura, las desprecio bastante.

¿Creés que se puede hacer periodismo independiente, al menos en Rosario?
-Según qué se defina como independiente. Si independiente quiere decir no recibir pautas del gobierno de la provincia, del municipio o de la nación, creo que sí. Hay centenares de pibes que lo hacen y no tienen acceso a eso. Ahora, si es independiente de una ideología política es muy difícil, porque en realidad la independencia es casi como los valores supremos de la libertad de prensa. El periodismo siempre depende, porque es un oficio y como laburante necesitás cobrar y vivir. Es dependiente, pero tiene que ser siempre crítico, el problema es cuando deja de serlo. Cuando el periodista deja de preguntar, de cuestionar, sabiendo que hay una de las cinco preguntas constitutivas de la noticia que no hace, ahí también hay una forma de complicidad. Algunos no bancamos eso y la cuestión de la independencia tiene que ver con ciertos valores absolutos, que después en la realidad no existen, como la libertad de prensa. La ley de medios, que en el artículo segundo dice que garantiza la equidad para la accesibilidad total en los medios. ¡Mentira! Yo no puedo ir a de "12 a 14" y decirle a Gollán que me deje hablar, que hoy voy a opinar... Me echa el portero, hasta con la ley nueva es mentira. Son valores absolutos que están en la realidad etérea del deber ser y tienen poco ver con la historia.

- Gracias a distintas investigaciones, hechas muchas veces por periodistas como vos que trabajan con gran rigurosidad, hemos conocido el grado de corrupción que existe en el Estado, la Iglesia, la Policía, la política... ¿Existe esa corrupción en el periodismo?
-Sí, estoy convencido que sí. Hay algunos funcionarios que son periodistas y presionan a otros trabajadores de prensa para cambiar los títulos de los diarios, o para cambiar incluso una versión que da un movilero de radio, eso terrible. Y creo que ahí hay periodistas corruptos, que en realidad usan el periodismo para cuestiones muy bajas y tristes. Pero hay mucha corrupción. El problema es que uno decide, por cuestión de clase, no enfrentarse con los periodistas que en definitiva son trabajadores, aunque también hay algunos que son grandes empresarios. Yo elegí siempre enfrentarme con los patrones y nunca hacer públicas diferencias particulares. Me callo la boca, pero es una definición clasista. También existe corrupción entre los periodistas, somos fácilmente corrompibles, de diferentes maneras.

- Últimamente se habló de la década kirchnerista. Para algunos fue una década ganada y para otros perdida o mal aprovechada. ¿Qué ganó y qué perdió el periodismo en estos últimos diez años?
- Lo que más ganó en esta década es la conciencia de nuestra gente, la visión crítica de los medios, que logró por incentivar el enfrentamiento de Clarín. Es muy interesante que la gente hoy piense qué es lo que nos dicen, cómo lo dicen y de dónde viene, es lo más importante. Eso también tendría que hacerse en la provincia, porque parece que todo tiene que ver con Buenos Aires. Me da mucha bronca que los medios rosarinos copien las notas que se hacen allá. Informás desde lo lejano y le hacés un favor al sistema, porque el sistema te informa en lo lejano porque así no podés participar para cambiar las cosas. Lo mejor de esta década fue el presentar a los medios como lo que son: empresas que tienen intereses, y que esos intereses económicos se sostienen con discursos políticos.

Todo lo que fue la discusión, la implementación y lo que se hizo con la ley de medios es interesante pero, como siempre, tiene la distancia de lo que genera el kircherismo. Una cosa son los títulos y lo que se dice y otra cosa son los hechos. No se construyeron los lugares de trabajo estables y en blanco que dijeron que iban a construir, la accesibilidad es un verso. Y lamentablemente es una ley pro patronal, porque en el artículo cuarto dice claramente que la política editorial la fija el dueño. Es lamentable porque incluso muchos sindicatos están de acuerdo con que la línea editorial es indiscutible y la baja el patrón. Eso es complicado.

Lo peor es que hoy la opinión está por encima de la información. Y la opinión es volátil, pasajera, no deja nada. Pero eso se acomoda, tarde o temprano volveremos a ser lo que somos, productores de noticias. Ese es nuestro objetivo de trabajo.

- Cada vez surgen más jóvenes periodistas y comunicadores que quieren seguir esta profesión. Aprovechando la ocasión del Día del Trabajador de Prensa, ¿qué consejos te gustaría darles?
- Lo de siempre, que nunca entreguen sus sueños. Que nunca entreguen la fantástica emoción que te genera que alguien venga desesperado confiando en vos, para que digas lo que pasó. Eso es un tesoro del que no sabrán nunca ninguno de nuestros patrones, porque ellos en todo caso saben de hacer negocios. El tesoro que significa que alguien confíe en vos para que digas lo que pasa, es maravilloso y solamente lo tiene el periodismo. Nunca entreguen los ideales. Es la profesión más famosa del mundo porque justamente es a quien le vienen a contar las sensaciones existenciales. Así que nunca abandonen la sinceridad, la ética, ni los sueños. Las palabras sirven para cambiar la realidad.


Agradecimiento: a www.politicaplus.com , por autorizar la publicación de esta entrevista / Edición: Las Rosas Digital

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