"El peronismo unido, jam\u00e1s sera..."

Otras 29/10/2013 Por
Cada dos años fue dado por muerto. Lo ningunearon. La nueva generación de la política hasta lo menospreció en la cara. Lo acusaban, como mínimo ...
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Cada dos años fue dado por muerto. Lo ningunearon. La nueva generación de la política hasta lo menospreció en la cara. Lo acusaban, como mínimo de desprolijo. Años atrás sus pares lo suspendieron por querer "hacer" antes de tener una ordenanza que lo avale. Se le rieron miles de veces por su carpeta verde y su caminar; criticaban que ese andar era sin rumbo. Sin embargo un solo objetivo perseguía: estar en contacto con el pueblo. Es Ernesto Mansilla el Hombre Rosense 2013, título al que no accederá porque en esas comerciales votaciones solo sufraga el sector de la población que lo fustigó una y mil veces. Claro está, cuando todos votan, los resultados cambian.

Con mucha hipocresía se habla de limitar reelecciones. Generalmente, quienes más hablan de poner stop a mandatos consecutivos son los que menos votos tienen. Desde 1997, cuando se estrenó con escasos 124 sufragios, y cada cuatro años, el caudillo peronista fue sometiéndose a la voluntad popular, llegando seguramente su satisfacción más grande este último 27 de octubre cuando le ganó a un exintendente que tenía como mayor CV 20 años de gestión, y a la lista del actual intendente que presentaba como mayor CV, tener una gestión de solo dos años.

Otro que festejó fue Raúl Ponzio. Con un desacertado estilo de campaña con mayoría de palabras de "amor y paz", alejado de un discurso más frontal –su mayor virulencia la exhibió una vez electo–, y con escasa presencia marketinera en calle, TV y radios, el vecinalista eligió la "prolijidad". Siendo conservador solo se obtiene lo justo. El mayor crecimiento de la ciudad durante su mandato fue precisamente cuando decidió arriesgar. Sabe él que mucha de la obra pública que tuvo Las Rosas en la última década se concretó por avanzar no esperando tener los recursos en mano.

Confiaba en ganar, suponía que iba a ganar, allí su oculto dolor. No lo hizo por cuatro motivos: dejó escapar varios peronistas que siempre lo acompañaron, no trabajó con las instituciones locales que mientras comandó el ejecutivo fueron grandes beneficiadas, no dijo todo lo que debía decir y hubo otro candidato que lo merecía más.

El tercer lugar de Alejandra Salvucci se festejó como un parto. Ingresando un poco más en la metáfora, se puede decir que fue un embarazo no deseado después de una reconciliación forzada. La madre y sus familiares nunca quisieron al padre, pero este terminó haciendo incluso más que el joven padrino, quien prefirió pensar en su hijo con fecha 2015 que en la criatura 2013. Si el bebé nació fue por entera exclusividad del papá, quien no lo amamantó pero sí le puso el pecho. Ella quería ser mamá de nuevo, él sabía que no cambiaría su objetivo con un hijo más o uno menos. Sin embargo la cargó encima y batalló solo. Sabía que si los números no alcanzaban a la derrota le pondrían su apellido, ahora hasta es posible que le nieguen su paternidad. Seguirá trabajando y sabiendo que muchos de sus amigos no estuvieron ni antes y ni durante el parto, pero querrán seguir viviendo de él. El paso de las horas lo hará reflexionar, de cuanto más se acerque ese análisis a la realidad, más chances tendrá de ser padre de nuevo en dos años.

Hablando estrictamente de política, fue la peor elección socialista en muchos años. Tenían un Fórmula 1, también un mejor piloto que convencía a los mecánicos y había hecho todas las inferiores. Este joven ahora deberá trasladar su legítima ilusión de ser concejal al año 2017, si la estrella del partido no compite por la intendencia en 2015. Binner, Bonfatti, Henn, ministros de primera línea y hasta uno de los periodistas más reconocidos en la provincia hicieron campaña por la maestra. Si el bebé es bello, sanito, o ambos, se sabrá con el tiempo.

Javier Meyer mereció más de lo que obtuvo. Concretó la mejor campaña discursiva entre sus competidores. No vendió pollo en mal estado ni tampoco inventó que iba a hacer lo que no sabía si se podía hacer. Fue el único candidato que se reinventó. En 2011 fue confrontativo hasta la histeria y el rechazo. Hoy prefirió la cautela. Se dice que cuando uno más se acerca al poder, más serio se debe ser en promesas. Es de su entera responsabilidad no haber accedido al legislativo, dos decisiones propias le impidieron cumplir su sueño. Una data de dos años atrás cuando eligió no hacer campaña para las elecciones generales. Otra del jueves último; toda su vida quiso debatir con Ponzio y al tenerlo al lado no se animó ni a decirle "queremos renovación". Solo dijo que la actual no es una gestión transparente, pero no fue más allá. Su futuro depende de él. Sabrá si tiene fuerzas, y plata, para no dejarlo pasar.

Quien solo festeja victorias y no las analiza, no tendrá nuevos éxitos. Comprender que los votos se suman por enamoramientos y también por conveniencia es conocer la realidad. Descubrir qué porcentaje de cada uno hubo y trabajar sobre ellos, asegura repetir logros.

Mansilla, Ponzio, Salvucci, De Añais, Paoli y Ramos legislarán por nosotros. A menos polémica sobre temas políticos que se escuchen en la ciudad, más discretas serán sus gestiones. Si no recordemos qué proyecto presentó cada concejal y cuanto mejoró a los del resto. Si enumeramos dos de cada uno debemos alegrarnos. Menos o ninguno, pensemos si realmente no calentaron el banco.

César Negri – [email protected] – @cesarnegri18

Siempre es bueno escuchar la Marcha Peronista –con letra para quienes no saben la letra– porque ya lo dijo JDP: peronistas somos todos, solo que algunos no lo saben. http://www.youtube.com/watch?v=YtNpLS4GQOA

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