Rizha y su joven Finally

Cultura 30 de agosto Por
Por Sandro Maciá (Revista Letras en Vena) - Lo bueno de la vida se descubre haciendo cosas buenas. Cosas que nos gusten y mantengan nuestra mente y nuestro cuerpo en un continuo entretenimiento.
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Descubriendo a Rizha. Lo bueno de la vida se descubre haciendo cosas buenas. Cosas que nos gusten y mantengan nuestra mente y nuestro cuerpo en un continuo entretenimiento. Actividades que nos satisfagan, por dentro y por fuera… Viviendo, al fin y al cabo, y olvidando que uno no sólo debe entregarse al hecho de comer, respirar y ser productivo, sino, también, a la sana y bendita obligación de hacer de cada día de nuestra existencia una aventura de la que aprender.

¿Que no es fácil? Puede, pero tampoco imposible. Pues si impracticable resultase este lifestyle de saberse uno mismo y ser consciente de que todo puede disfrutarse a tenor de lo que cada cual considere como enriquecedor, no estaríamos encontrándonos en estas páginas semanalmente para hablar, entre otras y otros, de esos talentos que emergen de la propia alegría de sentirse vivos y con ganas de compartir con el mundo aquello que llevan dentro. De esos “must” de los que ya no podemos escapar y que, en el caso que hoy nos ocupa, pueden personificarse en una voz femenina, joven y viajera: la de Rizha, en boga estos días por su directo del 1 de julio en Madrid, en el escenario de Plaza España dentro del World Pride Madrid 2017.

Sin embargo, esta presentación en sociedad ha sido sólo la punta de un iceberg aún por descubrir en nuestro país, de un enorme bloque de hielo compuesto por capas y capas de experiencia –Rizha se inició en el mundo de la guitarra a los 6 años y en el de la composición a los 8- que han ido fraguando en un primer Ep -‘Grandma’s Jewels’ (Universal Music Publishing), grabado con 12 años y producido por Ikki Jurguensen (The Zombie Kids)- y en su recién estrenada joya, Finally, un disco debut escrito, compuesto, grabado, producido y masterizado por ella misma.
Formado por 12 cortes, en Finally, la joven Rizha –cuenta ahora 17 años- nos abre una ventana al universo de lo conceptual, de lo atmosféricamente oscuro y melancólico. Una mirilla por la que vislumbrar que lo vaporoso puede ir concentrándose en imágenes palpables, que lo espacial puede ser especial y que la melancolía no implica tristeza.

Un álbum, éste, que no tiene fronteras ni límites geográficos –escuchen, con atención la manera de propagarse la voz y la música en cualquiera de sus canciones-, un disco de tintes “björkianos” que juega con la concreción de algunos pasajes de aire industrial y posmodernista –como By your side, Way Up o The Same- y con la alegría de cortes más raudos –como Choke o Your Bong-; un trabajo, de hecho, donde encontraremos pop experimental y electrónica, como muestra su actual single Lost my voice, acompañado por un clip escrito y dirigido por Vincent Lecerf, de animado ritmo –visual y sonoro-.

Fuente: Revista Letras en Vena

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