"Espera con Tuti..."

Otras 23 de mayo de 2015 Por
(BOX EN LA REGIÓN Y EL MUNDO - por Marcos Di Santo) Yésica Bopp es mucho más que una de las mejores cinco púgiles del mundo. En receso por su mater...
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(BOX EN LA REGIÓN Y EL MUNDO - por Marcos Di Santo) Yésica Bopp es mucho más que una de las mejores cinco púgiles del mundo. En receso por su maternidad, mientras espera una rival a su altura, la Tuti está por recibirse de psicóloga social, da charlas y ayuda socialmente con su sponsor. El viernes reinauguró un gym de boxeo en Concordia.

De chiquita, Yésica se dio cuenta de que era "una polvorita" a la que no le gustaban los clásicos juegos de niñas como vestir y bañar a las muñecas. "Prefería ir con mi hermano y sus amigos, a saltar, correr o andar en bici. Y sí, era algo machona", confiesa. Pero, claro, de ahí a terminar en un gimnasio de boxeo a los 16 años hay un largo trecho. "Siempre me gustaron los deportes. Hice handball y vóley. Pero luego quise buscar otra cosa y un amigo me dijo de ir a un gym en Wilde. Yo creí que eran todos varones, pero no fue así. Empecé con gimnasia hasta terminar con los guantes puestos. No conocía nada de boxeo, pero se ve que tenía un don porque aprendí muy rápido", cuenta ya 15 años después.

La Tuti, apodo que le puso su hermano y luego adoptó el ambiente, tuvo que luchar contra los prejuicios de un ambiente machista y, a la vez, de una familia que no quería que la nena fuera boxeadora. "A mi vieja no le gustaba nada, pero la convencí por el lado de los buenos hábitos. Yo hasta ahí iba a bailar, tomaba alcohol, fumaba... Y dejé todo por el boxeo. Siempre quise hacerlo de forma muy profesional y eso me ayudó a convencer a todos", explica Bopp, quien trabajó de camarera y cajera antes de empezar a ganar dinero con sus puños.

"Del boxeo primero me atrajo la parte física porque me encanta entrenarme y luego el poder boxear casi sin que me peguen. La típica boxeadora sale a tirar trompadas, yo soy distinta. Aprendí a pegar rápido pero también a elegir cuándo atacar y cuándo defenderme", comenta. Hoy, a los 31 años, tras haber ganado dos títulos de minimosca de la AMB y el mosca de la OMB en el 2014, Bopp se ha convertido en una de las mejores cinco boxeadoras libra por libra del mundo (27 triunfos, una derrota). "Yo me dediqué a ser la mejor, no a ganar dinero porque en este deporte las mujeres ganamos un 80% menos que los hombres", asegura.

Hoy la campeona está en receso por su reciente maternidad (Ariadna tiene dos meses), pero ya tiene el alta y piensa regresar al gym, de a poco, "al menos tres veces por semana". El problema son las rivales. "No hay en mi peso. En mi última pelea, ante Daniela Bermúdez, ella bajó una categoría y yo subí dos. Peleé con siete kilos menos que ella. Gané, pero no es sencillo encontrar oponentes. Yo quiero a la alemana Susy Kentikián (NdeR: récord de 34-2, apodada la Reina Asesina), pero hasta ahora no se ha dado...", cuenta.

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