Cultura del éxito vs. cultura de valores

Opinión 05 de junio de 2015 Por
(Nota de Opinión - Claudia Giaccone - Vicepresidente Comisión de Deportes - Cámara de Diputados de la Nación) - Los hechos de corrupción relacio...
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(Nota de Opinión - Claudia Giaccone - Vicepresidente Comisión de Deportes - Cámara de Diputados de la Nación) -   

Los hechos de corrupción relacionados con dirigentes de la Fifa que hoy inundan las tapas de los diarios del mundo generan repudio y a la vez tristeza para el ámbito del deporte y de la sociedad toda. Pero mostrar la indignación sería hoy lo común, lo que sería singular es expresar, además de la indignación, un rechazo hacia las culturas dominantes de estos entes del deporte mundial.La cultura del éxito, o del podio, como quieran llamarla, es la que han usado para generar dominación y dinero.

Dominación en la medida en que son estas multinacionales del deporte (Fifa, COI, Fiba, FIV, etcétera) las que fijan las reglas, las que nos dijeron por ejemplo que debíamos jugar en verano (invierno del hemisferio norte) y descansar en invierno (verano del hemisferio norte) para adecuarnos al "calendario mundial".

Son las que le dicen a un país que debe derogar o suprimir una ley que prohíbe la ingesta de cerveza en los estadios para que un patrocinador haga su aporte y así poder ser sede de un campeonato mundial.
Son las que manejan a su antojo los tribunales de disciplina y los centros de controles antidoping.
Son las únicas que pueden vender los derechos de televisión y publicidad, que es de donde sale el dinero.
Son las que deciden que solamente los que pueden pagar pueden mirar los partidos por la televisión
Son las dueñas del circo, las que nos roban los deportistas para que trabajen como gladiadores, las que nos compran a los dirigentes con viajes y prebendas y les hacen olvidar que su función principal es el fomento del deporte.
Son las que se sienten inimputables, con dirigentes que viven del soborno. Son las que "dicen" que manejan el deporte y sólo manejan un negocio.

Ahora bien, si vamos a oponernos a esa cultura deberíamos tener otra cultura para contrastarla. ¿La tenemos? Si, la tenemos.
Tenemos una cultura deportiva y tenemos una doctrina política que la sustenta y que es profundamente humanista.
Una cultura que piensa que el deporte es una herramienta para la formación integral del individuo.
Una cultura que generó un modelo deportivo único en el mundo y que está basado en los clubes de barrio, que además de su tarea formativa se transformaron en eslabones importantísimos en la construcción de nuestra comunidad organizada.
Una cultura basada en la solidaridad, en el sentido de pertenencia a un club, a una región y a una Nación.
Una cultura que ve al adversario como a un amigo al que le agradece que practique el deporte, porque compitiendo puede superarse.
Una cultura que fija un límite para crecer porque sabe que más allá de ese límite el deportista se arriesga a perder la salud, si no la vida, porque para mejorar la marca necesita de sacrificios que no valen la pena.
Una cultura que no dice que tenemos que dejar de mirar para afuera y seguir mirando para adentro, para nuestra provincia, para nuestra Nación.
Una cultura que nos permite, a nuestro criterio y con nuestros valores, decir quienes son los mejores sin necesidad de consultarlo con las organizaciones mundiales.
Una cultura que prioriza la calidez humana sobre el frío dinero.

Y todo esto no es sólo teoría: tenemos una cultura que, por ejemplo, fijó como norma que aquel basquetbolista santafesino que se fuera de la provincia no podía integrar el seleccionado.
Tenemos una cultura y una rica historia por detrás. La historia del futuro no nos perdonaría no haber sido fieles a ella.

Claudia Giaccone / Vicepresidenta 2da.. Comisión de Deportes Cámara Diputados de la Nación

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